Congreso apoya ataque a Irak
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•Objetivos
A diferencia de la Guerra del Golfo de 1990-91, encabezada por el padre del presidente de Estados Unidos, George W. Bush, esta ofensiva se encuentra diseñada como un ataque contra un gobierno, no contra un país.
«Nos interesa llegar rápido, decapitar el régimen y abrir el país, demostrando que estamos allí para liberar, no para ocupar», dijo un estratega militar, citado en el documento publicado.
Lo que ya fue decidido es que un eventual ataque no buscará destruir la infraestructura de Irak ni sus tropas, indicaron funcionarios al periódico. Los bombarderos y los misiles estadounidenses apuntarían exclusivamente a Hussein, su entorno y las instituciones que lo apoyan, agregaron.
El jefe del comando de las fuerzas estadounidenses en el Golfo, general Tommy Franks, actualmente en gira por la región, utilizaría unos 100.000 hombres en tierra, según las mismas fuentes.
Turquía, miembro de la OTAN y muy importante para Washington desde el punto de vista geoestratégico a causa de su frontera con Irak, se opuso a cualquier acción unilateral. Egipto, país que tiene una relación privilegiada con Washington, también denunció la voluntad de los Estados Unidos de eventualmente actuar solo contra Irak.
Por su parte, el vicepresidente iraquí Taha Yassine Ramadan llamó a que la ONU «no sirva de instrumento» para un ataque estadounidense. «La ONU debe asumir su papel como organización internacional responsable de la paz y la seguridad en el mundo, trabajando en la solución de los conflictos internacionales por medios pacíficos», declaró.




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