23 de septiembre 2002 - 00:00

Congreso apoya ataque a Irak

Washington (EFE, AFP, Reuters) - El Congreso estadounidense manifestó ayer su confianza en que habrá un amplio apoyo legislativo para una campaña militar, con o sin respaldo de la ONU, para atacar Irak, después de que tomó estado público un primer borrador de los planes militares de los Estados Unidos.

Sin embargo, legisladores republicanos y demócratas coincidieron en que no están dispuestos a firmar un «cheque en blanco» a favor de Bush, para que utilice la fuerza militar en Medio Oriente. Principalmente porque un ataque unilateral de los EE.UU a Irak podría arrastrar a Israel al conflicto y provocar una guerra árabe-israelí en mayor escala.

Las críticas a la excesiva amplitud que reclama Bush para intervenir en Medio Oriente surgieron especialmente de la oposición demócrata, aunque también hubo cuestionamientos de los republicanos.

Aun así, los legisladores demócratas anticiparon que estarían dispuestos a votar los poderes especiales a favor de Bush si la Casa Blanca estuviera dispuesta a hacer concesiones que precisen los alcances de cualquier acción militar en Medio Oriente.

Los planes incipientes del Pentágono para una ofensiva militar «enfocada pero extremadamente intensa» contra Bagdad, a quien Washington acusa de desarrollar armas nucleares, químicas y biológicas de destrucción masiva, ya son públicos, aseguró ayer el diario «The Washington Post».

•Objetivos

El Pentágono ya ha comenzado a elegir objetivos para los misiles y aviones de guerra estadounidenses, a determinar el tamaño y forma de un eventual despliegue de tropas terrestres y un posible calendario para una invasión, agregó el «Post».

A diferencia de la Guerra del Golfo de 1990-91, encabezada por el padre del presidente de Estados Unidos,
George W. Bush, esta ofensiva se encuentra diseñada como un ataque contra un gobierno, no contra un país.

«Nos interesa llegar rápido, decapitar el régimen y abrir el país, demostrando que estamos allí para liberar, no para ocupar»,
dijo un estratega militar, citado en el documento publicado.

Lo que ya fue decidido es que un eventual ataque no buscará destruir la infraestructura de Irak ni sus tropas, indicaron funcionarios al periódico. Los bombarderos y los misiles estadounidenses apuntarían exclusivamente a Hussein, su entorno y las instituciones que lo apoyan, agregaron.

El jefe del comando de las fuerzas estadounidenses en el Golfo, general
Tommy Franks, actualmente en gira por la región, utilizaría unos 100.000 hombres en tierra, según las mismas fuentes.

Turquía, miembro de la OTAN y muy importante para Washington desde el punto de vista geoestratégico a causa de su frontera con Irak, se opuso a cualquier acción unilateral. Egipto, país que tiene una relación privilegiada con Washington, también denunció la voluntad de los Estados Unidos de eventualmente actuar solo contra Irak.

Por su parte, el vicepresidente iraquí Taha Yassine Ramadan llamó a que la ONU «no sirva de instrumento» para un ataque estadounidense. «La ONU debe asumir su papel como organización internacional responsable de la paz y la seguridad en el mundo, trabajando en la solución de los conflictos internacionales por medios pacíficos», declaró.

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