Congreso de EEUU inició debate de polémicas leyes para remplazar el Obamacare
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El presidente se encuentra en medio de un duro debate. Por un lado quiere derogar el sistema de Obama, liberar de la tarea al Estado federal y desregular el mercado de los seguros médicos. Pero por otro, desea mantener el alto nivel de cobertura que logró el plan del último mandatario demócrata.
Los ciudadanos "quieren contratar la cobertura que más les guste, no la que el Estado quiere imponerles", justificó Trump.
El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, considera que se ha alcanzado un buen equilibrio porque prevé varios mecanismos de ayuda económica para las familias, así como la eliminación de impuestos y subvenciones.
El mandatario dio sin embargo a entender que el texto todavía puede ser modificado.
"Nunca tendremos una oportunidad como esta", apuntó Ryan el jueves, durante una presentación de la medida para la prensa. "Es realmente una elección binaria", insistió.
Pero para un grupo de representantes vinculados al Tea Party, contrarios a crear un derivado edulcorado del Obamacare, el término "binario" no vale.
De hecho, los líderes republicanos están pidiendo disciplina de partido para votar en bloque a favor del texto antes del 8 de abril.
El gobernador de Ohio y excandidato a las primarias republicanas, John Kasich, advirtió sobre los riesgos de adoptar una ley tan importante de forma partidista.
"Una reforma verdadera y duradera del sistema de seguros de salud debe hacerse en un territorio común a los dos campos", escribió en una tribuna en el diario The New York Times.
Varios sectores de la sociedad civil se están movilizando en contra de la reforma republicana, por miedo a que millones de personas dejen de tener los medios para contratar seguros, en un país en el que la cobertura pública por enfermedad solo beneficia a los que tienen más de 65 años y algunas categorías vulnerables.
La organización de médicos American Medical Association (AMA, por su sigla en inglés) se opone y la Kaiser Family Foundation vaticina que los créditos fiscales previstos por la nueva ley disminuirán de forma significativa, sobre todo para las personas con bajos ingresos.
La reducción prevista para 2020 del programa Medicaid, que permitió asegurar a millones de trabajadores pobres, podría privarles de cobertura.
Según el diario The Washington Post citando cifras de investigadores de la Universidad de Nueva York, alrededor de 1,3 millones de personas que siguen actualmente tratamientos psicológicos o por adicción podrían quedar desamparadas.
Habrá que esperar a que la Comisión Presupuestaria del Congreso publique la semana próxima su estimación sobre el coste que tendrá el plan republicano y el número de personas que ganarán o perderán cobertura médica.
La agencia de calificación S&P prevé que entre 6 y 10 millones de ciudadanos podrían quedar desprotegidos.
Obamacare permitió que más de 20 millones de personas obtuvieran seguro médico, haciendo caer la tasa de no asegurados de 16% en 2010 a 9% en 2016.
En resumen, en medio de un clima de tensión y con muchos cruces verbales y chicanas, el Congreso comenzó este viernes a debatir las dos leyes que presentó esta semana la mayoría republicana en la Cámara de Representantes.
Tal como lo habían prometido, los congresistas demócratas que participan en estas comisiones presentaron un aluvión de enmiendas y el oficialismo republicano les contestó acusándolos de querer boicotear la discusión y, eventualmente, la aprobación del nuevo marco legal para el sistema de salud federal.
El congresista demócrata, Michael Doyle, acusó al oficialismo de estar tratando de beneficiar a las aseguradoras y a los sectores más ricos.



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