Continúa la violencia en Honduras tras el impedimento de regreso a Zelaya
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Manuel Zelaya
"Eso es innegociable", sentenció el canciller interino, Enrique Ortez, a periodistas, reiterando una posición que deja la crisis política en la nación exportadora de café y textiles en un callejón sin salida.
Las autoridades endurecieron además el toque de queda, durante el cuál quedaron suspendidas ciertas garantías constitucionales, y mantiene silenciados algunos medios que critican el golpe.
Simpatizantes del depuesto presidente convocaron para hoy a nuevas manifestaciones para exigir el regreso de Zelaya, quien tampoco está dispuesto a ceder pese a la oposición del Congreso, la Justicia y la Iglesia.
"Para que vuelva la calma a Honduras tiene que volver el presidente que eligieron los hondureños", dijo Zelaya.
La nación sigue dividida entre los que respaldan a Zelaya por su discurso hacia los más pobres y los que lo ven como un peligroso populista que busca mantenerse en el poder como su aliado venezolano, Hugo Chávez.
Sin embargo, las marchas a favor y en contra del mandatario se habían sucedido durante toda la semana sin incidentes de gravedad y el país mantenía una relativa normalidad.
"Estamos intentando mantener la calma pero, después de lo que pasó hoy, cualquier cosa pudiera derramar el vaso. Ya hay un muerto y otros heridos y la prensa hondureña no lo quiere cubrir", dijo Erin Matute, quien participó en la protesta a favor de "Mel" Zelaya.
La suspensión de Honduras en la OEA implicará sanciones económicas para Honduras y agudizaría los efectos de la crisis mundial en la golpeada economía del país, muy dependiente de los préstamos de organismos multilaterales y las remesas de los emigrantes.
"Yo estoy a favor de Mel, pero si nos quitan la ayuda los que vamos a pagar somos los pobres, no los golpistas. No quiero pensar qué va a pasar", se lamentó Mariela Ramírez, cuyo sustento es un pequeño puesto de comida callejero.


