Crece la psicosis en Londres por rastros de radiactividad
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En medio de una fuerte inquietud, expertos citados por la cadena británica «BBC» consideran que la presencia de rastros radiactivos puede deberse a que se hayan filtrado de algún envase o a que hayan estado presentes en los fluidos corporales de alguna persona.
Reid consideró «probable» que la investigación se extienda a nuevas localizaciones y reveló que la titular de Exteriores, Margaret Beckett, habló con su colega ruso, Serguei Lavrov, quien le ofreció garantías de que Moscú cooperará en la investigación de la muerte del ex espía.
Se trató del contacto a más alto nivel entre Londres y Moscú sobre la muerte de Litvinenko que el gobierno británico ha hecho público hasta la fecha.
Litvinenko, crítico del Kremlin, murió el jueves pasado por una alta dosis de radiación emitida por polonio 210 tras acusar en una carta póstuma al presidente ruso, Vladimir Putin, de estar detrás del supuesto crimen. Alex Goldfarb, estrecho amigo de Litvinenko, consideró ayer que el hallazgo de rastros radiactivos en los aviones de British Airways reforzaba su sospecha de que Moscú estaba detrás de la muerte del ex espía ruso.
Según Goldfarb, el hecho de que el primer vuelo en el que está interesada la policía se produjera el 25 de octubre, «cinco días antes del envenenamiento», entre Moscú y Londres « refuerza la teoría de que el origen del material que mató a Alexander estaba en Moscú». «Seguimos creyendo que se trata de un asesinato perpetrado por los servicios secretos rusos», declaró a la prensa a la puerta del juzgado de instrucción de St. Pancras, en el norte de Londres, que instruye el caso.
Por su parte, la Agencia de Protección de la Salud (HPA) del Reino Unido informó anoche que veinticuatro personas fueron remitidas hasta el momento a una clínica especializada para que se sometan a pruebas de contaminación radiactiva tras la muerte del ex espía ruso.



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