Teherán y Washington (AFP) - Más de 200 reformistas desafiaron a la dictadura religiosa iraní y publicaron una carta abierta reivindicando el derecho a criticar y rechazar a los dirigentes de un «poder divino y absoluto» que constituye una «herejía a Dios». En tanto, continuaron las manifestaciones de estudiantes recibidas con beneplácito por la Casa Blanca, en otra tensa jornada en la que se escucharon disparos cerca de un campus universitario.
Por sexta noche consecutiva estudiantes y otros ciudadanos realizaron manifestaciones contra el régimen iraní, en Teherán y en diversas ciudades del interior. La manifestación más importante fue cerca de un campus universitario de Amir Abad, de la capital, que seguía rodeado por la policía. Los vigilantes islámicos, que intervinieron brutal y masivamente el viernes por la noche para contrarrestar la protesta, intentaban anoche contener a los estudiantes obligándolos a que se limitaran a hacer sonar sus bocinas desde los autos. Testigos indicaron que se escucharon disparos de kalashnicov que eran portadas por los fanáticos islamistas.
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Desde el martes, miles de personas salen a las calles en Teherán en repudio a la dictadura de la República Islámica, con el guía supremo, el ayatollah Alí Khamenei, a la cabeza. «El pueblo tiene derecho a supervisar completamente la acción de sus dirigentes, de asesorarlos, de criticarlos, de obligarlos a renunciar o de expulsarlos si están descontentos con ellos», indicó el texto firmado por 248 importantes opositores.
«Ejercer desde su cargo un poder divino y absoluto o colocar a hombres en tal cargo e inspirar miedo a las personas es una herejía contra Dios y una opresión de la dignidad humana», afirmaron. Entre los firmantes figuran el docente universitario Hashem Aghajari, condenado a muerte por blasfemia, el mullah disidente Mohsen Kadivar, y algunos personajes cercanos al gran ayatollah Hossein Ali Montazeri. También hay políticos, religiosos reformistas, miembros de la oposición liberal, intelectuales, profesores universitarios, periodistas y representantes estudiantiles.
El presidente estadounidense, George W. Bush, calificó de «positivas» las revueltas opositoras. Las manifestaciones «son el inicio de la expresión del pueblo hacia una Irán libre. Pienso que la libertad es un poderoso incentivo. Un día la libertad prevalecerá», expresó Bush. Su gobierno sostiene que Irán forma parte del «eje del mal» y que desarrolla armas de destrucción masiva.
La policía iraní, por su parte, dijo que logró devolver la calma en gran parte de los hospedajes universitarios de la capital de Irán.
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