23 de mayo 2003 - 00:00

Crece polémica por armas químicas

Washington - En medio de un clima de decepción entre agentes estadounidenses por no haber encontrado armas de destrucción masiva del régimen de Saddam Hussein en Irak, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) comenzó una revisión para descubrir en qué fallaron los pronósticos.

La supuesta amenaza que representaban armas químicas en manos de un régimen como el del derrocado líder iraquí, fue sostenida en todos los ámbitos por la administración Bush y sirvió como principal argumento para desatar la invasión a Bagdad.

El director de la CIA, George Tenet, convocó a un grupo de ex funcionarios del cuerpo que analizará todos los informes que circularon en despachos oficiales antes de la guerra, según informó ayer «The New York Times».

Mapas, gráficos, fotos satelitales eran según los gobiernos británicos y estadounidenses pruebas irrefutables, por lo que ahora se las comparará con lo que fue hallado en el terreno.

La investigación comprende informes de la CIA, el Consejo Nacional de Inteligencia, el Pentágono (Departamento de Defensa) y otras dependencias. La iniciativa no es ajena a Donald Rumsfeld, el jefe del Pentágono y principal propulsor de las acusaciones contra Irak. En especial, Rumsfeld parece irritado por las diferentes versiones dentro de los organismos de inteligencia en torno a las conexiones entre la organización Al-Qaeda y el ex régimen iraquí, señala el diario neoyorquino.

Esta conexión fue el menos probado por parte de EE.UU. e incluso contradice la historia de nulas afinidades entre Saddam Hussein y Osama bin Laden. Agentes de la CIA siempre sospecharon de esas acusaciones del Pentágono.

La inquietud de Rumsfeld surgió antes de la guerra y apuntaba a tener un panorama claro de los centros de producción de armas químicas, biológicas y nucleares. «Si vamos a la guerra, ¿qué lugares deberíamos mirar?», le preguntó Rumsfeld a Tenet durante un almuerzo.

Pero ahora la necesidad de recuperar la credibilidad internacional urgió a la CIA a revisar sus acusaciones.

La tensión entre el Pentágono y la CIA se incrementó ante la presión que sufrieron agentes de la CIA de funcionarios del Pentágono y la Casa Blanca de producir informes que avalen las acusaciones, según fuentes anónimas citadas por «The New York Times».


Según esas fuentes, el propósito sería no repetir errores más que denunciar a los culpables de haber «politizado» las acusaciones, aunque dicha politización no está comprobada, según directivos de la CIA.

El Pentágono creó hace un año una unidad de inteligencia para revisar todo lo concerniente a Irak, y ello elevó la discordancia con la CIA.
Miembros de la cartera de Rumsfeld creyeron siempre que la CIA fue despectiva de la información provista por iraquíes en el exilio sobre armas de destrucción masiva de Hussein, por lo que más que producir nuevos informes, a lo que se dedicó esa unidad fue a revisar documentos elaborados por otras agencias estatales que estaban en segundo plano.

En cambio, en la CIA denunciaron que esa unidad del Pentágono fue integrada por ex agentes de inteligencia extremadamente conservadores, con carga ideológica más que profesional, y que se proponían orientar el gobierno de Bush.

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