Crece polémica por armas químicas
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La inquietud de Rumsfeld surgió antes de la guerra y apuntaba a tener un panorama claro de los centros de producción de armas químicas, biológicas y nucleares. «Si vamos a la guerra, ¿qué lugares deberíamos mirar?», le preguntó Rumsfeld a Tenet durante un almuerzo.
Pero ahora la necesidad de recuperar la credibilidad internacional urgió a la CIA a revisar sus acusaciones.
La tensión entre el Pentágono y la CIA se incrementó ante la presión que sufrieron agentes de la CIA de funcionarios del Pentágono y la Casa Blanca de producir informes que avalen las acusaciones, según fuentes anónimas citadas por «The New York Times».
Según esas fuentes, el propósito sería no repetir errores más que denunciar a los culpables de haber «politizado» las acusaciones, aunque dicha politización no está comprobada, según directivos de la CIA.
El Pentágono creó hace un año una unidad de inteligencia para revisar todo lo concerniente a Irak, y ello elevó la discordancia con la CIA. Miembros de la cartera de Rumsfeld creyeron siempre que la CIA fue despectiva de la información provista por iraquíes en el exilio sobre armas de destrucción masiva de Hussein, por lo que más que producir nuevos informes, a lo que se dedicó esa unidad fue a revisar documentos elaborados por otras agencias estatales que estaban en segundo plano.
En cambio, en la CIA denunciaron que esa unidad del Pentágono fue integrada por ex agentes de inteligencia extremadamente conservadores, con carga ideológica más que profesional, y que se proponían orientar el gobierno de Bush.




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