Crece tensión en Europa del Este: Rusia amplía su arsenal nuclear
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El presidente de la Federación Rusa anunció que su país sumará 40 misiles intercontinentales a su arsenal.
Este lunes, el Ministerio de Defensa ruso dijo que Moscú considera la decisión del Pentágono como el acto más agresivo por parte de Washington desde el fin de la Guerra Fría, y hoy Putin subió la apuesta.
"Si alguien amenaza nuestros territorios, deberemos en consecuencia apuntar nuestras fuerzas armadas, nuestros medios modernos de asalto hacia aquellos territorios de los que procede la amenaza", subrayó Putin durante la apertura en Moscú del foro técnico-militar internacional Ejército-2015.
"Es la OTAN la que se acerca a las fronteras rusas y no al revés", aseveró Putin, quien aclaró que pese a que parezca el inicio de una carrera armamentística, tal como la que se desarrolló durante la Guerra Fría, por el momento no ve razones de peso para tomar medidas tan drásticas, informó la agencia de noticias EFE.
El refuerzo militar se da en el marco de un ambicioso plan puesto en marcha a comienzos de esta década para modernizar a las Fuerzas Armadas con el objetivo prioritario de adquirir submarinos nucleares, aviación estratégica y misiles intercontinentales.
"El arsenal ruso será reforzado este año con más de 40 misiles intercontinentales de última generación, capaces de superar cualquier sistema de defensa antimisiles, incluso los más avanzados", dijo el jefe del Kremlin en alusión al escudo anitimisiles que Occidente planea desplegar en algunos países europeos.
Además, señaló que el objetivo del programa militar es que el Ejército ruso llegue a 2020 con una proporción del 70% de armamento moderno "y en algunos casos, al 100 %" al tiempo que presumió sobre la incorporación de blindados de última generación "sin análogos en el mundo por sus cualidades de combate".
El secretario de Estado norteamericano, John Kerry, expresó su preocupación por el anuncio de Putin y recordó el tratado de reducción de armas nucleares START III, firmado en 2010 en Praga entre ambos países, aunque no hizo mención al movimiento de tropas que planea Estados Unidos.
"Tenemos un acuerdo. Estamos tratando de movernos en la dirección opuesta (a la de Rusia)", aseguró Kerry en una sorpresiva conferencia de prensa brindada desde su casa en Boston, adonde se recupera de una operación de fémur tras caerse de la bicicleta en Suiza y quebrarse una pierna.
Por su parte, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, lamentó el peligroso "ruido de sables nucleares" que está haciendo Rusia y calificó de "injustificada, desestabilizadora y peligrosa" la decisión de Putin.
"Este ruido de sables nucleares de Rusia es injustificado. Es una de las razones por las que ahora estamos aumentando la disponibilidad y la preparación de nuestras fuerzas", dijo Stoltenberg justificando el movimiento de tropas occidentales.
En una rueda de prensa junto al presidente de la Comisión Europea (CE), Jean-Claude Juncker, en Bruselas, Stoltenberg indicó que hace tiempo observan la inversión rusa en Defensa y, ante ello, celebra "todos los esfuerzos para defender y proteger a los aliados", en referencia a los planes de Washington.
Agregó que el Plan de Acción Rápida de la OTAN es "proporcionado, defensivo y está en línea con los compromisos internacionales".
Tras la confirmación estadounidense de los planes de desplegar armas pesadas, un general del Ministerio de Defensa ruso advirtió que Moscú reforzará sus tropas y armamento en las fronteras occidentales del país en caso de que Estados Unidos posicione sus tanques y artillería pesada en Europa del Este.
"Si el armamento pesado de Estados Unidos, compuesto por tanques y sistemas de artillería, es emplazado en los países bálticos y de Europa del Este, será el paso más agresivo del Pentágono y la OTAN desde los tiempos de la Guerra Fría. Rusia no tendrá más remedio que aumentar sus fuerzas y medios en el oeste" del país, aseveró Yuri Yakubov.
A fines de los 80, Estados Unidos y la extinta Unión Soviética acordaron que la URSS retirara sus tropas de Alemania a cambio de que la OTAN no intentara extender su control a los países de la órbita soviética.
Sin embargo, se trató de un acuerdo de palabra, sin ningún documento que lo certifique, y en 2004 la OTAN amplió sus fronteras a las ex repúblicas soviéticas del Báltico (Letonia, Estonia y Lituania), una zona fronteriza con Rusia.




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