Crisis de Bolivia amenaza suministro de gas a la Argentina

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La complicada situación política de Bolivia tiene su origen en las divergencias étnicas pero por sobre todo económicas de los distintos departamentos (provincias). También acarrea inmediatas consecuencias para las economías de Brasil y la Argentina. Ayer, por la mañana, ante temores de que fuera saboteada la estación internacional de bombeo de gas de Monteagudo, Chuquisaca, el gobierno de Evo Morales envió dos compañías del Regimiento II de Infantería de Sucre para custodiarla.

Si esta planta de bombeo dejara de operar, tanto la Argentina como Brasil se quedarían sin suministro de gas pues de allí nacen los gasoductos que transportan el combustible a ambos países.

Hay que recordar que de los nueve departamentos bolivianos, Chuquisaca atraviesa por una crisis aun más grave que el resto. Hace pocos días se conoció la renuncia del prefecto (gobernador) del departamento, quien se hallaba misteriosamente «desaparecido» desde hacía un par de semanas. El prefecto David Sánchez y su familia pidieron asilo político en Perú. Hoy, la provincia se encuentra en virtual acefalía.

  • Malabares

    El comandante del regimiento II de Infantería de Sucre, teniente coronel Mario Tanaka, desde Monteagudo dijo a «Radio Fides» que «es nuestra obligación constitucional proteger los bienes del Estado, en este caso las estaciones de bombeo, para no interrumpir el servicio a los países vecinos». En realidad, el temor de La Paz es que las distintas demandas regionales por una mayor autonomía económica respecto del gobierno central utilicen como medidas de presión el sabotaje o interrupción de las operaciones de tanto esta planta de bombeo como de los yacimientos, ubicados en Tarija.

    El gobierno de Evo Morales está haciendo malabares por controlar el clima de escisión de Bolivia. En el caso de que el país se dividiera, se quedaría sin 87% del PBI, que es lo que representan los seis departamentos disidentes. De las nueve provincias bolivianas, Tarija, Beni, Pando, Santa Cruz y las recién sumadas Chuquisaca y Cochabamba buscan promulgar nuevos estatutos autonómicos. Entre ellas, Tarija es la que más presiona para conseguir cuanto antes mayor autonomía económica. Es, además, el departamento que más produce: allí se concentran casi todas las reservas de gas del país. De los yacimientos de San Antonio y San Alberto, la brasileña Petrobras extrae 80% del gas que transporta por ducto hacia la región industrial de San Pablo.

  • Recorte

    Sobre el apuro tarijeño rige una fecha perentoria: el 1 de enero de 2008, cuando entraría en vigencia un recorte de 75% en la coparticipación de las provincias en los impuestos a los hidrocarburos. El presidente Morales piensa destinar esos nuevos fondos para un plan de ayuda para la vejez. Como los tiempos no dan para convocar a un referendo que apruebe el nuevo estatuto de Tarija, el prefecto (gobernador) de ese departamento, Mario Cossío, ya amenazó con autogobernarse. Y dobló la apuesta: «Si el gobierno de La Paz no nos respeta las regalías e impuestos sobre hidrocarburos que nos corresponden, tendremos que tomar medidas para que las empresas de Brasil y la Argentina negocien sus contratos con el gobierno local».

    Si bien Tarija es el departamento que más produce, no es el que más recauda. Varias empresas, Petrobras por caso, tienen su sede central en Santa Cruz, que ofrece mejor estándar de vida para los directivos, y que es fronterizo con Brasil. No es justo, dicen en Tarija, que Santa Cruz se lleve los impuestos que no le corresponden. «Nosotros tenemos 90% de las reservas de gas de Bolivia y solamente recibimos 11% de las regalías y 4% de los impuestos», se queja el prefecto tarijeño.

    El reclamo tarijeño entorpeció las conversaciones finales por futuras inversiones de Petrobras entre los presidentes Lula da Silva y Morales el pasado fin de semana en La Paz. Los bolivianos exigían que 60% de la futura producción de gas se destinara al mercado interno y con un nuevo impuesto que habría satisfecho, aunque sólo en parte, las pretensiones Tarija. Finalmente Brasil logró imponer que solamente 18% del gas producido quede para consumo interno de Bolivia. Aunque los gobiernos se hayan puesto de acuerdo, está claro que los departamentos disidentes no lo están y que seguirán presionando para lograr una mejor tajada económica. Y seguirán presionando con lo más preciado que tiene Bolivia: el gas. Del que dependen Brasil y la Argentina.
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