Crisis en Bolivia: se fueron Mesa y sucesores. Asumió presidente de Corte
Prevalecía anoche en Bolivia la ecuación institucional que buscaba el Episcopado: el Congreso aceptó la renuncia que concretaron el presidente Carlos Mesa, los titulares del Senado y Diputados, el cruceño Hormando Vaca Díez y el tarijeño Mario Cossío. Se evitó así un gobierno del Congreso, intolerable para los indigenistas insurgentes. Entonces, el poder cae en manos de Eduardo Rodríguez, el presidente de la Corte. Previamente a la sesión del Congreso, en Sucre, Evo Morales había reclamado, para desactivar la movilización indigenista, que las renuncias de los congresistas fueran por escrito y, además, que se aprobara la nacionalización de hidrocarburos en la misma reunión. El Congreso comenzó a sesionar cerca de la medianoche, y tras aceptar las renuncias, designó como nuevo presidente al titular de la Corte. En los primeros minutos de la madrugada Eduardo Rodríguez fue investido en su nuevo cargo.
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Graves disturbios se desataron ayer en Sucre y demoraron la esperada reunión del Congreso (arriba izquierda). Manifestantes de izquierda denostaron en La Paz al presidente del Senado, Hormando Vaca Díez (abajo izquierda). La violencia desatada en Sucre por los manifestantes de izquierda sorprendió a las fuerzas de seguridad (arriba derecha). El resistido Vaca Díez debió ser alojado anoche en una unidad militar (abajo derecha).
En medio de este clima, los legisladores se habían declarado alarmados. «El gobierno armó un corralito contra el Congreso. El director de prevención de conflictos, Gregorio Lanza, vino a armar conflictos. Estamos virtualmente secuestrados en Sucre», declaró el diputado Luis Eduardo Siles, del Movimiento Nacionalista Revolucionario (MNR).
Siles agregó que la primeray fallida sesión del Congreso había sido levantada «en medio de un desbande total» y que la ciudad estaba «tomada» por campesinos. «Apenas resiste la plaza», indicó.
Diversos legisladores narraron que esa primera sesión fue levantada abruptamente cuando la policía informó en una reunión con jefes de bancada que ya no podía contener a los manifestantes e incluso algunos diputados dijeron temer que fueran atacados los hoteles que los hospedaban.
• Concentración
Indios quechuas, profesores y estudiantes se agruparon temprano en los alrededores de la Plaza 25 de Mayo, que alberga la Casa de la Libertad, el histórico edificio donde debía celebrarse la crucial sesión parlamentaria. Por la tarde, tras conocerse la muerte del minero, trataron de pasar los dos anillos de seguridad.
Los manifestantes izquierdistas habían llegado a Sucre, una ciudad de 400.000 habitantes y distante 740 kilómetros de La Paz, en medio de un clima de exacerbación creciente. La tensión desencadenó en violenta protesta cuando se informó de la muerte del minero y dirigente sindical Carlos Coro Mayta, de 52 años, baleado por tropas del ejército cuando intentó, junto con otros hombres, pasar una barrera militar cerca de Sucre.
Además, cuatro heridos de bala en el mismo episodio fueron atendidos en el hospital Santa Bárbara.
Otras cuatro personas murieron y ocho resultaron heridas al volcar en una ruta cercade Cochabamba cuando la camioneta que las trasladaba se encontró repentinamente con un piquete.
Unos 1.500 militares participaron del operativo de seguridad, desplegados en los límites de la ciudad y en estratégicos puntos rurales para frenar el ingreso de grupos de manifestantes considerados «muy beligerantes».
La dura oposición contra Vaca Díez fue resumida por Morales, líder del Movimiento al Socialismo (MAS), quien señaló por la mañana que si éste «fuera presidente, convoco al pueblo boliviano a dura resistencia para acabar con la mafia política, a resistir desde el campo a la ciudad».
«No podemos permitir (que sea presidente) un Hormando Vaca Díez con compromisos ante la Embajada de Estados Unidos», insistió.
Vaca Díez había cometido un lapsus revelador: «Yo soy presidente de la República», pero de inmediato se rectificó: «Yo soy presidente del Congreso».
La renuncia de Mesa -cuyo mandato terminaba en agosto de 2007- se registra tras 20 meses de gestión, en los que no consiguió contener los reclamos por la estatización de los recursos energéticos ni las exigencias regionales de mayor autonomía.
En tanto, Brasil informó que ya puso en marcha un plan de contingencia para encarar una eventual suspensión del suministro de los 25 millones de metros cúbicos diarios de gas natural proveniente de Bolivia, informó la empresa estatal de hidrocarburos Petrobras ante las dificultades para operar en este país.



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