2 de diciembre 2006 - 00:00

Crisis en el Líbano: Miles de opositores acampan frente a la sede del gobierno en Beirut

Crisis en el Líbano: Miles de opositores acampan frente a la sede del gobierno en Beirut
Beirut (ANSA) -. La oposición dirigida por el movimiento chiita Hezbollah y por su aliado, el dirigente cristiano Michel Aoun, permanecía anoche en los alrededores de la sede del gobierno, en el centro de Beirut, en reclamo de la renuncia del primer ministro libanés anti-sirio, Fuad Siniora.

Los grupos dejaron habilitada sólo una vía de salida de la sede del gobierno. Voceros del gobierno y de la oposición dijeron que la policía y el ejército desplegaron un cordón de seguridad "impenetrable", que rodea el edificio.

Los grupos dirigidos por Hezbollah y partidos aliados armaron carpas en la Plaza de los Mártires, escenario ayer de una masiva demostración de la fuerza del sector pro-sirio en el Líbano.

Hezbollah dispuso la instalación de baños químicos para permanecer en el lugar por tiempo indeterminado, en reclamo de la renuncia del gobierno de Siniora, dijeron testigos.

"No importa el tiempo que permanezcan en la plaza, esto no hará caer al gobierno de Siniora", dijo Saad Hariri, jefe sunnita de la mayoría parlamentaria anti-siria e hijo de ex primer ministro Rafik Hariri, asesinado en febrero de 2005.

En tanto, el presidente egipcio, Hosni Mubarak, dijo en El Cairo que las manifestaciones en el Líbano "no son sabias" y advirtió que una "internacionalización de la crisis libanesa tendría repercusiones muy graves" en ese país.

Al término de un encuentro con el canciller ruso, Serghei Lavrov, Mubarak dijo temer que, "si las manifestaciones duran mucho y toman una forma confesional, los sostenedores de esas confesiones en el exterior se unirán y el Líbano se transformará en teatro de combates" que nadie estará en grado de controlar.

Sobre la influencia de Siria e Irán en las actuales manifestaciones, Mubarak dijo no querer "acusar ni a Siria ni a Irán".

"Pero es posible que Teherán envíe refuerzos a Hezbollah y que otros Estados apoyen al gobierno de Fouad Siniora para lograr el fin de su actual asedio, algo que implicará la explosión de la escena libanesa y que el Líbano estará perdido", opinó.

Hariri fue asesinado en febrero de 2005 y una investigación de la ONU, en consonancia con la postura estadounidense, responsabilizó de la muerte del funcionario anti-sirio a dirigentes prosirios libaneses y a funcionarios sirios.

Siniora acuerda con la creación de un tribunal especial que juzgue a los responsables del asesinato del ex primer ministro.

Unas 50 mil personas iniciaron anteanoche una vigilia, convocadas por los movimientos chiitas Hezbollah y Amal, y del líder de la oposición cristiana, Michel Aoun.

"Exijo la renuncia de Siniora y sus ministros y que se conforme un gobierno de unidad nacional, ya que es la única solución", dijo el líder cristiano.

De acuerdo al sistema de proporcionalidad religiosa en el Líbano, el primer ministro debe ser sunnita, el presidente del Parlamento chiita y el presidente del país un cristiano maronita.

"Este gobierno no llevará al país al abismo. Hay varias medidas (que podemos adoptar) si este gobierno no responde, pero yo digo que no podrán gobernar el Líbano con una administración estadounidense", agregó Aoun según la agencia alemana DPA.

Por su parte, el líder druso Walid Jumblatt, quien integra la alianza anti-siria, pidió a los libaneses permanecer en sus hogares y colocar banderas libanesas en sus viviendas. "Nuestros seguidores permanecerán aquí hasta que hagan caer el gobierno de Siniora.

Podemos decir que el gobierno está rodeado: que renuncie", dijo uno de los organizadores de la protesta.

Desde el asesinato el 21 de noviembre del ministro de Industria antisirio Pierre Gemayel varios ministros y otros funcionarios permanecen en el edificio del Parlamento por motivos de seguridad.

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