Cruce entre Marruecos y España por gira del rey Juan Carlos
-
Trump juega la carta del bloqueo: las claves de las negociaciones entre EEUU e Irán
-
El canciller de Alemania criticó a EEUU: "No tienen estrategia" y están siendo "humillados por Irán"
Rey Juan Carlos I
Poco antes, la vicepresidenta del gobierno español, María Teresa Fernández de la Vega, aseguró que el viaje de los reyes a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla se enmarcaba en la absoluta "normalidad institucional".
"Las relaciones con el Reino de Marruecos son extraordinarias", y "están basadas en el afecto sincero y respeto mutuo", añadió Fernández de la Vega en conferencia de prensa tras el Consejo de Ministros.
El presidente del gobierno español, José Luis Rodríguez Zapatero, visitó Ceuta y Melilla el 31 de enero de 2006, siendo el primer viaje oficial del jefe del Ejecutivo desde el gobierno de Adolfo Suárez.
Entonces, Marruecos consideró que la visita era "inoportuna", pero la protesta no llegó tan lejos como ahora.
Ante la inminencia de la nueva visita, el portavoz del gobierno marroquí, Jalid Naciri, afirmó que existen "líneas rojas relativas a la integridad territorial de Marruecos que no deben ser traspasadas" y que "nuestros amigos españoles deben comprenderlo".
Previamente, el primer ministro marroquí, Abbas El Farsi, expresó su "sorpresa" y "rechazo" ante la visita de los reyes, y consideró que el viaje "influirá sobre las relaciones privilegiadas" bilaterales, por lo que confió en que "se renuncie" a ello.
El Farsi indicó en un comunicado que Ceuta y Melilla son "parte integrante del territorio de Marruecos" y "su retorno a la madre patria se hará a través de las negociaciones directas con España, como fue el caso para Tarfava, Sidi Ifni y el Sahara marroquí", en referencia al Sahara Occidental, aún en conflicto.
La visita de los reyes de España a Ceuta y Melilla, organizada por la diplomacia de Zapatero, es histórica, y constituye un gesto patriótico, que el presidente del gobierno anota a su favor, en medio de la disputa con la oposición por los símbolos del Estado.
Sin embargo, no está claro qué repercusiones tendrá esta visita, que irrumpe en las relaciones bilaterales de España con Marruecos, un Estado clave en la estabilidad de la región del Magreb.



Dejá tu comentario