Cuatrocientos extremistas iraníes se anotan para ataques suicidas
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Un cartel que colgaba sobre la entrada principal citaba una frase de Khamenei: "sacrificarse por la religión y el interés nacional es el punto alto del honor y el valor".
El decreto religioso del clérigo iraní de línea dura, el gran Ayatollah Hossein Nouri-Hamedani, fue leído a los voluntarios por un altavoz.
Dijo que las "operaciones de martirio" estaban permitidas en los "países islámicos ocupados" como un arma de guerra contra los ejércitos modernos.
"Cualquier operación de martirio es una yihad (guerra santa) por Dios", dijo.
Mujeres que vestían el tradicional chador negro de la cabeza a los pies y hombres con cintas rojas alrededor de la cabeza en las que se leía "el profeta Mahoma es el mensajero de Dios", respondieron cantando "Dios es grande".
En una pantalla gigante se mostraron videos de los ataques del ejército israelí contra los palestinos.
Libros y discos compactos de la sublevación palestina estaban a la venta.
Hamid, un estudiante de 20 años de edad que perdió a su padre en la guerra de Irán contra Irak de 1980 a 1988, dijo que estaba preparado para sacrificar su vida.
"Quiero matar a los sionistas y liberar a mis hermanos palestinos", dijo.
Desde su revolución islámica de 1979, Irán se niega a reconocer a Israel y apoya a grupos antiisraelíes como Hamas.




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