27 de julio 2009 - 15:44

De Irak a la Argentina: la historia de Rob Brucker

Rob Brucker y lo que él a veces llama a su ex-novia.
Rob Brucker y lo que él a veces llama a su "ex-novia".
Por Julien Ferrat de BuenosAiresHerald.com

Rob Brucker es un estadounidense de 26 años que sirvió al ejército de su país en Irak entre 2004 y 2005. Actualmente vive en Buenos Aires, donde dice que es feliz. Conversó con BuenosAiresHerald.com y dio su visión sobre la guerra, la retirada de las tropas estadounidenses, y también charló sobre su vida en Irak y en la Argentina.

Las tropas norteamericanas en Irak han comenzado a salir del país. Aunque será un proceso largo, está previsto que las operaciones de combate al mando de EEUU finalicen en septiembre de 2010, con el retiro total de tropas estimado para finales del año 2011. Un hombre en la ciudad de Buenos Aires está especialmente feliz por esta retirada, ya que sus amigos regresarán sanos y salvos a su patria. Ese hombre es Rob Brucker, un ciudadano norteamericano que prestó servicios al ejército norteamericano como ingeniero de combate en Irak entre 2004 y 2005.

Brucker, de 26 años, vino a la capital argentina casi inmediatamente después de que se le permitiera salir de Irak, en el año 2005. "Estaba de novio con una chica alemana cuyo padre trabajaba en la Embajada en Buenos Aires. Por eso vine para acá. Después encontré un trabajo que me gustó, así que me quedé después de que nos separáramos."

Cuando se le pregunta por el retiro de las tropas norteamericanas, Rob Brucker responde con una sonrisa: "Creo que está muy bien. Nuestros soldados van a tener la oportunidad de descansar y ya nadie más les disparará. Los han hecho esforzarse por tanto tiempo..."

Pero, para Rob, éstas son buenas noticias no sólo para las tropas norteamericanas, sino también para los iraquíes, que, según la opinión de Rob, probablemente puedan manejar la situación: "Creo que lo van a hacer bien. Lo hicieron bien cuando formaron el barrio de milicias y sacaron a la gente que estaba destruyendo sus casas", explica Rob.

Por supuesto que Rob también piensa en sus amigos. "Muchos ya volvieron, pero algunos permanecen todavía en Irak. Otros fueron a Afganistán, pero la mayoría cambió su empleo y ahora se dedica a hacer tarea humanitaria allí. Construyen escuelas..."

Irak en lugar de Afganistán

La historia de Rob Brucker en Irak comenzó a finales del año 2003. Por ese entonces tenía 21 años y se incorporó al ejército "para hacer algo diferente después del secundario". Un día, en su Virginia natal, el sargento de su tropa les comunicó "que iban a Afganistán". "Nos pidió que empacáramos nuestras cosas y volviéramos al día siguiente. Eso fue lo que hicimos, y luego nos dijo que en realidad nos íbamos a Irak", contó Rob a BuenosAiresHerald.com.

Luego de un periodo de entrenamiento en New Jersey, fueron enviados a Kuwait por un mes, "para acostumbrarnos al calor". A comienzos del año 2004 ("No recuerdo si para enero o febrero", dice Rob), los enviaron a Irak. La cosa no arrancó bien. "Llegamos a las diez de la mañana y teníamos que ir a una base localizada a algunos kilómetros. El problema fue que para llegar hasta la base, teníamos que bajar por lo que todos llamaban 'el callejón del francotirador'..." Finalmente llegaron a la base.

"El lugar era muy ruidoso. Apenas pude dormir la primera noche. Se escuchaban helicópteros y tiroteos durante toda la noche", recuerda Rob. No pasó mucho tiempo para que se enfrentara a su primera situación de combate. "Volvíamos hacia nuestro destacamento. Alguien puso un explosivo casero en nuestro convoy, en mi camión. Desde ese lugar era muy caótico, la gente escapando hacia todos lados".

El peor momento

Pero esta situación estaba lejos de ser la peor que Rob tuviera que enfrentar. "Mi peor momento en Irak fue cuando los Marines entraron a Fallujah. Los terroristas escaparon y se apoderaron de Mosul. La destruyeron completamente. Asesinaron a los oficiales de policía y destruyeron todos los edificios. Fuimos los primeros en ser enviados allí para proteger un puente. Estuvimos ahí durante cuatro días. Fue el peor momento. Nos atacaron mucho. Toda la noche... Disparos de francotiradores, morteros, ráfagas desde autos que pasaban rápidamente. Gente muerta en el camino... Nadie de mi equipo fue asesinado. Nadie fue herido. Fue diferente en otros pelotones. Las ambulancias no se detenían, porque era todo tan caótico".

Luego de haber tenido que enfrentar situaciones como ésta, Rob estaba obviamente feliz de poder salir de Irak en febrero de 2005, incluso a pesar de que su relación con los iraquíes no había sido mala. "Los iraquíes nos trataban bien la mayor parte del tiempo. Nos saludaban al vernos, jugaban. Los ancianos no hablaban mucho. Creo que de alguna manera la gente joven del lugar nos quería".

Hoy, Rob es muy feliz en la Argentina. Está comprometido con su novia peruana. La pareja planea dejar Argentina dentro de un año y medio, cuando ella concluya sus estudios. "Iremos a Estados Unidos o a Perú. Pero probablemente a Estados Unidos...", dice Rob. Para ese momento, las tropas norteamericanas ya habrán regresado de Irak.


Traducción: Jimena Gibert

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