13 de marzo 2006 - 00:00

Debut de Bachelet en Chile

Michelle Bachelet subrayó ayer, en su primer día como presidenta de Chile, el sesgo moderado que dará a su gobierno. Participó en la Catedral de una homilía que recordó a su padre -muerto durante el régimen militar- y que se centró en un llamado a la reconciliación y el perdón. El 21 estará en la Argentina, y Kirchner quiere llevarla a actos en el conurbano.

Debut de Bachelet en Chile
Santiago (AFP, Reuters, EFE, ANSA) - Un día después de haber asumido como la primera mujer presidente de Chile, Michelle Bachelet visitó ayer la tumba de su padre, un general muerto en prisión durante la dictadura de Augusto Pinochet, y concurrió a un oficio religioso ecuménico en la Catedral de Santiago, un gesto que, según observadores, apuntó a profundizar la reconciliación nacional.

Instalada desde el sábado en el palacio presidencial de La Moneda, la mandataria socialista mantuvo las últimas reuniones con algunos de los representantes de 120 países que llegaron a Chile el fin de semana y anoche encabezaba una fiesta popular al aire libre en el centro de Santiago.

• Recogimiento

Bachelet, médica pediatra de 54 años, llegó temprano junto con su madre, Angela Jeria, hasta al Cementerio General de Santiago, para vivir instantes de recogimiento ante el mausoleo donde yacen, desde hace 32 años, los restos del general de la Fuerza Aérea Alberto Bachelet.

El padre de la mandataria murió en marzo de 1974, cuando tenía 50 años, víctima de una falla cardíaca causada por las torturas a las que fue sometido por sus propios compañeros de armas que meses antes lo habían detenido acusado de «traición a la patria».

«Hay un homenaje que no puedo dejar de hacer. Mañana (hoy) estaré junto a él, pero sé que él está aquí conmigo», señaló Bachelet en su primer mensaje al país la noche del sábado desde uno de los balcones de La Moneda. «No queremos repetir los mismos errores del pasado», proclamó, al evocar la dictadura de Pinochet, que se instaló en el poder por 17 años después de atacar por aire y tierra esa misma sede gubernamental donde se suicidó el presidente socialista Salvador Allende, el 11 de setiembre de 1973. «Soy depositaria de toda una historia que tuvo momentos grises y amargos, pero que ha sabido recuperarse», agregó, y saludó «a las fuerzas armadas y de seguridad de Chile, que son parte importante de nuestra historia y que hoy día son patrimonio de todos los chilenos». La presidenta, que es agnóstica, separada y madre de tres hijos, volvió a vivir ayer momentos de emoción en la Catedral Metropolitana de Santiago, donde el cardenal Francisco Javier Errázuriz concelebró un oficio ecuménico junto con representantes de distintas iglesias que oraron por el descanso del alma del general Bachelet.

«El proyecto de Dios siempre se encamina a la reconciliación y la paz, hacia una paz que se construye sobre la verdad, que es obra de la justicia, que supone el perdón y que florece en virtud de la benevolencia y la generosidad», afirmó el cardenal en su homilía ante la presidenta, sus ministros, embajadores y autoridades del país que colmaban el templo.

Al concluir la ceremonia, que la emocionó visiblemente, la mandataria saludó y estrechó las manos de cientos de personas que aguardaban su salida, antes de subir a un automóvil descubierto para regresar a La Moneda.

• Haití

Durante su segundo día en la sede del gobierno, Bachelet recibió -entre otros encuentros con dignatarios internacionales- al presidente electo de Haití, René Préval, que asumirá su cargo el próximo 29 de marzo, y a quien le transmitió la disposición de Chile de seguir cooperando en la recuperación de las instituciones de ese país.

Contrariamente a lo que se especulaba, la presidenta decidió mantener las tropas en Haití, pero al mismo tiempo impulsó avanzar gradualmente desde la ayuda militar hacia un apoyo multilateral económico y social para paliar la gravísima situación de pobreza en esa nación.


La ministra de Defensa, Vivianne Blanlot, explicó: « Tanto para el presidente electo (Préval) como para nosotros, la idea y el espíritu es que se vaya gradualmente pasando de una ayuda y un apoyo militares a un apoyo multilateral en materias económicas, sociales, de reconstrucción de infraestructura e institucional».

El flamante canciller,
Alejandro Foxley, coincidió en que «con el apoyo del Congreso se mantendrán las tropas chilenas en Haití acompañadas de asistencia técnica y cooperación».

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