El domingo, en la primera vuelta de las elecciones presidenciales brasileñas, debutará el Observatorio Electoral del Mercosur, la institución creada por los países del bloque para reemplazar a la Organización de Estados Americanos (OEA) en la fiscalización de los actos electorales de la región. Obviamente, en el acto en el que Luiz Inácio Lula da Silva se juega su reelección, el Observatorio no espera problemas mayores para avalar los comicios. En realidad, lo que se buscará el domingo es aceitar los mecanismos para hacer un buen papel en diciembre, cuando esta institución impulsada por el ex vicepresidente Carlos Chacho Alvarez tenga que fiscalizar las elecciones en Venezuela, donde Hugo Chávez también buscará su continuidad como presidente de ese país.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ayer quedó conformado el Observatorio que actuará en Brasil, con los enviados designados por cada cancillería del bloque que integran la Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay y Venezuela, y que estarán coordinados por el argentino José Vittar, el número dos del presidente de la comisión de representantes permanentes del bloque, Alvarez. Los observadores argentinos son el presidente del Tribunal Electoral, Rodolfo Munne, y la diputada nacional María Carolina Moisés, quienes el sábado estarán en Brasilia junto con resto de sus pares.
Tras los comicios de Brasil, el Observatorio Democrático tendrá un nuevo encuentro el 10 de octubre en Asunción (con la presencia de los presidentes de los tribunales electorales) para definir una normativa general a presentar a los presidentes en la cumbre de diciembre.
Cláusula
La idea de avanzar con este Observatorio, según el estatuto firmado en junio pasado en la cumbre de Córdoba, es la de comenzar a reglamentar tardíamente la llamada « cláusula democrática», establecida en 1997 en la cumbre de Ushuaia y por la cual se determina que todos los presidentes del bloque deben respetar la voluntad popular para ser aceptados dentro del Mercosur. La «cláusula» fue impuesta para impedir el acceso del militar golpista paraguayo Lino Oviedo al poder, pero luego quedó flotando sin reglamentación. Luego de la reunión de este año en Córdoba, y por recomendación indirecta de diplomáticos de la Unión Europea (UE), se decidió avanzar en este tema, comenzando por la institucionalización de un organismo que se ocupe de fiscalizar las elecciones en los países miembros. La visión de los gobiernos de la Argentina y Brasil es que con este Observatorio, que en teoría avalaría las elecciones de diciembre de Venezuela, la inclusión de Hugo Chávez como miembro del Mercosur debería dejar de crear suspicacias en algunos estados de la UE y en el resto del mundo. Además, se reemplazaría la actividad de la OEA en los actos electorales, algo siempre molesto para los jefes de Estado latinoamericanos.
Dejá tu comentario