7 de diciembre 2005 - 00:00

Deja el espionaje la agente por la que se disparó el CIA-gate

Dick Cheney
Dick Cheney
Los Angeles (EFE, AFP) - Valerie Plame, la agente secreta cuyo nombre se filtró a la prensa y dio lugar a un caso que le costó la renuncia a un alto funcionario de la Casa Blanca, abandonará esta semana la Agencia Central de Inteligencia (CIA).

Según publicó ayer el diario «Los Angeles Times», Plame, de 43 años, quiere pasar más tiempo con su familia tras el escándalo, aunque no tiene intención de hablar sobre el caso.

La agente trabajaba para la CIA cuando su identidad como espía se dio a conocer en una columna del periodista Robert Novak, el 14 de julio de 2003. Más tarde, su nombre apareció en artículos de la revista «Time» y en el diario «The New York Times».

Su marido, el ex diplomático Joseph Wilson, aseguró que la filtración procedía de la Casa Blanca y constituía una represalia contra él por haber denunciado que se habían exagerado las pruebas sobre la existencia de armas de destrucción masiva en Irak, el principal argumento que usó Washington para ir a la guerra. Wilson había sido enviado por el gobierno de George W. Bush a Níger para seguir la pista de contrabando de uranio enriquecido, que terminó siendo falsa.

El caso suscitó la apertura de una investigación, encabezada por el fiscal Patrick Fitzgerald, que dio como resultado la presentación de cargos contra el entonces jefe de Gabinete del vicepresidente Dick Cheney, Lewis «Scooter» Libby, quien presentó su renuncia y podría enfrentar una pena de varios años de cárcel.

Otro alto funcionario, el asesor político y estratega de la reelección del presidente Bush, Karl Rove, está a la espera de que Fitzgerald, que continúa la investigación, decida si presenta o no cargos contra él.

Según explicó a «Los Angeles Times», un amigo de Plame y también ex agente de la CIA,
Larry Johnson, tras la filtración deslizada, la carrera de la ex espía «terminó», y subrayó que «ella ya no podía trabajar más como agente secreto, su razón de ser».

Algunos rumores apuntaron que la ex agente podría presentar una demanda civil por daños y perjuicios contra el gobierno estadounidense, aunque por el momento no se han confirmado.

El caso tuvo otras repercusiones polémicas cuando la periodista de «The New York Times»
Judith Miller pasó tres meses en la cárcel por negarse a revelar el nombre de la fuente que deslizó el nombre de Plame. Miller facilitó algunas informaciones difusas y recuperó su libertad en octubre. No obstante, esta periodista, que había ganado prestigio por su firme actitud de proteger a su fuente, debió luego renunciar en medio del mal clima en torno a ella que había en la redacción, a cambio de una indemnización millonaria. Sus colegas escribieron que Miller publicó como ciertas y sin cuestionamientos, durante 2002 y 2003, las versiones de la Casa Blanca y el Pentágono que afirmaban la existencia de armas de destrucción masiva en poder de la dictadura de Saddam Hussein, informaciones que resultaron ser falsas. Al parecer, Miller no había cotejado fuentes y su relación con sus informantes no mantenía la distancia adecuada, según sus colegas.

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