14 de octubre 2005 - 00:00

Desafío checheno a Putin: 62 muertos

La imagen de la televisión rusa muestra a un efectivo junto a un cadáver en una calle de la ciudad de Nalchik (Cáucaso), asaltada ayer por cientos de terroristas chechenos.
La imagen de la televisión rusa muestra a un efectivo junto a un cadáver en una calle de la ciudad de Nalchik (Cáucaso), asaltada ayer por cientos de terroristas chechenos.
Nalchik (AFP, Reuters, ANSA, EFE) - Decenas de terroristas chechenos lanzaron ayer un ataque en la ciudad de Nalchik, en la república rusa de Kabardino-Balkaria, con al menos 62 muertos, un severo desafío al Kremlin que no logra detener las metástasis de ese conflicto separatista que se extiende sobre el conjunto del Cáucaso.

El asalto, llevado a cabo por entre 100 y 300 hombres armados y dirigido simultáneamente contra tres comisarías de policía, las sedes locales del Ministerio del Interior y del Servicio Federal de Seguridad (FSB, ex KGB), así como una armería y el aeropuerto de la ciudad, desembocó en combates en las calles y al menos cincuenta personas murieron y un centenar resultó herido.

Arsen Kanokov
, presidente de la república caucásica rusa de Kabardino-Balkaria, cuya capital es Nalchik, habló de 62 decesos: 50 rebeldes y 12 habitantes de la ciudad. Responsables de hospitales, por otro lado, se refirieron a un número de heridos entre 90 y 150.

Se trata de cifras imposibles de verificar inmediatamente, ya que los intercambios de tiros proseguían al final de la jornada en dos puntos, alrededor de una comisaría y en un almacén donde los rebeldes se habrían atrincherado.

«Tomaron rehenes», anunció a la televisión el representante del presidente ruso en el Sur, Dmitri Kozak, poco después de su llegada al lugar.

El gobierno decidió el envío de refuerzos mientras seguían llegando grupos especiales, sobre todo para proteger la sede local del FSB, constató la prensa local.

Cerca de la Comisaría 1ª, donde los combates habían cesado, cuatro cadáveres de asaltantes yacían en el suelo no muy lejos de dos automóviles calcinados.

El presidente ruso,
Vladimir Putin, ordenó el bloqueo de Nalchik y la eliminación de toda persona que lleve armas y oponga resistencia, anunció el primer adjunto del ministro del Interior, Alexandre Chekalin, citado por la agencia «Interfax».

• Desestabilización

Este asalto es el último de una serie que desde hace más de un año desestabiliza todo el Cáucaso ruso y no sólo a Chechenia, donde las tropas federales están desplegadas de nuevo desde octubre de 1999.

Otra república rusa, Ingushia, fue el objeto en junio de 2004 de un gigantesco ataque rebelde contra edificios policiales. Un total de 88 personas perdieron la vida, además de dos rebeldes.

Aunque el Kremlin asegura periódicamente que la situación se está normalizando en el Cáucaso, los secuestros, enfrentamientos y ataques se multiplican tanto en la república de Daguestan, como en Ingushia y Kabardino-Balkaria.

El ataque -que las autoridades regionales atribuyeron a islamistas radicales- fue lanzado en nombre de los separatistas chechenos
, afirmó un portal de Internet próximo a los independentistas, que aseguró haber recibido una reivindicación de su autoría.

«Destacamentos del Frente Caucasiano, parte integrante de las fuerzas armadas de la República Chechena de Ishkeria -nombre de Chechenia independiente- y del que Kabardino-Balkaria Yarmuk forma parte, entraron en la ciudad», se leyó en el breve comunicado que publicó el sitio Kavkaz-Center.

El presidente de esta república rusa también indicó a Yarmuk como autores del ataque y los acusó de «extremistas religiosos».

Yarmuk es una organización islámica local que fue blanco de una importante operación de la policía en enero pasado. Un mes antes un ataque atribuido a Yarmuk se había dirigido contra la sede local de la agencia antinarcóticos. Los asaltantes se apoderaron en esa ocasión de un importante arsenal de armamento.

Horas antes del asalto, al amanecer, la policía había llevado a cabo una redada en los suburbios de la capital contra un grupo de «extremistas religiosos». Según «Interfax»,
los combates fueron provocados por sus compañeros que trataban de liberarlos.

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