La policía brasileña arrestó hoy a uno de los considerados mayores narcotraficantes del país, al que acusa de distribuir cerca de una tonelada mensual de cocaína en la ciudad de Sao Paulo, dijeron fuentes oficiales citadas hoy por la agencia "O Globo".
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El sindicado narcotraficante Joao Faría fue detenido en una hacienda próxima a la ciudad de Sao Paulo, en donde la policía se incautó de 430 kilos de cocaína, tras una investigación que se prolongó por más de cuatro meses.
Según la Policía Federal brasileña, Joao Faría y su hermano Donato Faría dirigen una organización que es responsable de la venta de cerca de una tonelada mensual de cocaína en 50 favelas de la ciudad de Sao Paulo, la mayor de Brasil y el principal mercado consumidor de drogas del país.
Los dos hermanos, según la policía, estaban asociados con el narcotraficante Luiz Fernando da Costa, conocido como "Fernandinho Beira Mar" y considerado el mayor distribuidor de cocaína en la ciudad de Río de Janeiro.
Las dos organizaciones, de acuerdo con la información de la agencia "O Globo", compraban la cocaína a la guerrilla Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y la transportaban en aviones que pertenecen a "Fernandinho Beira Mar".
Da Costa, que fue detenido en abril del año pasado en Colombia y extraditado a Brasil, fue sorprendido por el Ejército de ese país en un campamento de las FARC, grupo guerrillero que lo protegía y con el que presuntamente cambiaba armas por cocaína.
"Beira Mar" encabezó la semana pasada una rebelión en el presidio de máxima seguridad de Bangú I, en Río de Janeiro, en la que aprovechó para asesinar a cuatro de sus principales rivales y para confirmarse, según las autoridades, como el máximo jefe del narcotráfico en esta ciudad.
En el operativo que permitió la captura de Joao Faría, la policía se incautó de varias armas, abundante munición y balanzas para pesar la droga.
Según la ONU, Brasil, que hasta mediados de la década pasada era considerado un país "puente" entre narcotraficantes andinos y europeos, es actualmente el segundo mayor consumidor de drogas de América detrás de los Estados Unidos.
Pese a ello, las cifras oficiales indican que las incautaciones de narcóticos cayeron de 168 toneladas en el 2000 a 150 toneladas el año pasado.
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