1 de julio 2005 - 00:00

Diecinueve muertos en otra jornada marcada por la violencia en Irak

Al menos 19 personas, entre ellas un colaborador del clérigo chiita más influyente de Irak, murieron hoy en distintos ataques en el país, incluido un atentado suicida contra una de las oficinas del primer ministro del país.

Los ataques coinciden con la divulgación de cifras
oficiales según las cuales más de 8.000 iraquíes murieron por la violencia en lo que va del año, aunque junio fue menos mortífero que mayo para los iraquíes, pero más letal para las tropas estadounidenses.

Uno de los principales colaboradores del gran ayatollah Ali Al Sistani, el jeque Kamaleddin Al Ghuraifi, fue asesinado a tiros junto a dos de sus guardaespaldas cuando salía de una mezquita de Bagdad tras las plegarias semanales, dijo un hijo de la víctima.

Ghuraifi, de 60 años y asistente de Sistani desde hacía más de una década, se convirtió en el tercer colaborador del influyente gran ayatollah en ser asesinado en las últimas semanas.

También en Bagdad, un atacante suicida detonó un coche bomba cerca de la sede central del Partido Islámico Dawa, que preside el primer ministro iraquí, Ibrahim Al Jaafari, y causó su propia muerte y la de un peatón, informó el Ministerio de Defensa.

Otras 14 personas, todas ellas policías o soldados, murieron en otros ataques cometidos en las últimas horas en Bagdad y en la norteña ciudad de Samarra, dijeron fuentes militares y policiales.

El ministro del Interior iraquí, Baqir Jabbur, dijo hoy a la cadena estadounidense CNN que la insurgencia mató a 8.175 iraquíes e hirió otros 12.000 en los últimos seis meses, pero predijo que las fuerzas iraquíes y extranjeras derrotarán a los rebeldes.

Según el Pentágono, 307 militares norteamericanos murieron en el mismo período.

En junio pasado, 430 iraquíes murieron y 933 fueron heridos, pero la cifra de víctimas mortales fue más de un tercio menor que la de mayo, cuando la violencia mató a 672 personas.

Las muertes de soldados estadounidenses treparon a 77 en junio pasado, según el Pentágono, con lo que un total de 1.731 militares norteamericanos murieron desde el inicio de la invasión del país, en marzo de 2003.



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