La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, confesó que hay días en los que se siente "triste" a causa de las equivocaciones que se producen en su gobierno, aunque no se refirió directamente a los escándalos de corrupción que afectaron en el último mes a su gestión.
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"Hay días en los que estoy triste cuando ocurre alguna cosa equivocada en el gobierno. Pueden darse cuenta que tenemos muchas dificultades, pero Brasil tiene más motivos de alegría que tristeza porque percibimos que Brasil es otro país", dijo Rousseff.
La reflexión sobre su estado de ánimo se produjo cinco días después de echar a Alfredo Nascimento, presidente del Partido de la República (derechista, aliado al gobierno), y al ministro de Transporte, cartera en la que designó al técnico Paulo Passos.
La mandataria hizo declaraciones a radios del estado de Paraná, desde donde lanzó el Plan Cosecha de la Agricultura Familiar 2011-2012, donde afirmó que habrá crédito por el orden de los 10 mil millones de dólares.
La presidenta dijo que recibió una "herencia bendita" del gobierno del presidente Luiz Lula da Silva por el desarrollo de la agricultura familiar, que genera el 75% de los alimentos que se consume en la mesa de los brasileños.
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