Washington (EFE, AFP, ANSA, Reuters) - Los disparos de un cañón de 105 milímetros montado en un avión AC-130 de EE.UU. y no el estallido de una bomba desviada pudieron ser la causa de la muerte de decenas de civiles en Afganistán, indicaron ayer fuentes del Pentágono.
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Con todo, el jefe del Pentágono, Donald Rumsfeld, indicó que no sabe exactamente qué ocurrió el lunes en la aldea afgana de Dej Rawud y señaló que ni siquiera tiene la certeza de que haya habido víctimas civiles.
«Siempre ha habido víctimas civiles en toda guerra, siempre las habrá», indicó Rumsfeld. «Pero por ahora no conocemos los hechos, y por lo tanto no adelantamos un juicio sobre lo ocurrido.»
En tanto, el nuevo gobierno afgano de Hamid Karzai reaccionó con dureza ante el episodio, al que tildó de «injustificable».
En el ataque murieron 40 personas, entre ellas mujeres y niños, según declaró ayer un funcionario de la Gobernación en Tarin Kowt, la capital provincial. Las personas participaban de una boda y al parecer efectuaron disparos al aire como parte de la celebración, lo que fue interpretado por los pilotos estadounidenses como un acto hostil.
• Tribunal
El caso puso sobre el tapete otro tema de actualidad: la negativa de la Casa Blanca a ratificar el flamante Tribunal Penal Internacional, por temer que su alcance se extienda a sus 200.000 Cascos Azules que prestan servicios en diversas áreas.
«Al tiempo que EE.UU. trabaja para llevar la paz alrededor del mundo, nuestros diplomáticos y soldados podrían ser llevado a una corte», se quejó ayer George Bush. «Eso a mí me preocuparía muchísimo», completó el mandatario estadounidense durante una visita al estado de Wisconsin.
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