División de la derecha favorece a Bachelet en el último tramo
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Los partidarios de Michelle Bachelet demuestran optimismo para el domingo. Para hoy está prevista una masiva concentración en el centro de Santiago.
Renovación Nacional (RN), el partido de Piñera y el sector más moderado de la derecha, había acordado previamente con su socia, la Unión Demócrata Independiente (UDI), rechazar el segundo plan si la Concertación insistía en mantener el concepto de «pueblo» o «etnia» que, afirmaban, podría poner en riesgo la soberanía y la unidad nacionales.
La prensa oficialista se hizo ayer un festín y el propio Lagos puso el dedo en la llaga al poner en duda la « gobernabilidad» en caso de un triunfo opositor. Mientras referentes de la derecha se cruzaban ayer amargos reproches y hablaban en privado del « efecto nocivo» que la gaffe podría tener el domingo, públicamente se trataba de presentar el caso como un disenso propio de la democracia.
En lo que sí Piñera pudo disciplinara la UDI fue en el tratamientode la iniciativa laboral, que afecta directamente a 1,5 millón de empleados subcontratados. El voto unificado de la oposición se sumó así al del oficialismo para dar media sanción en la Cámara baja a un proyecto que obliga a las empresas contratantes a garantizar por el pago de salarios e impuestos de las subcontratadas, a reducir a menos de seis meses la duración de los contratos temporales y a evitar las suplencias de personal en huelga.
El desempleo en sí no es un problema tan acuciante en Chile (de hecho llega a 7,6%) como sí lo es la llamada «precariedad laboral» en la que viven cientos de miles de personas, sobre todo mujeres y jóvenes.
Según informó el diario «La Tercera», el fenómeno de la tercerización del trabajo ha llegado tan lejos que hoy las empresas ya no subcontratan sólo tareas secundarias (como limpieza, seguridad o alimentación), sino también actividades centrales, 20% de las cuales ya está en promedio en manos de personas que no pertenecen a las firmas en cuestión.
• Enfrentamientos
El tema es conflictivo, al puntoque empleados del gigante del cobre Codelco mantienen desde hace una semana una medida de fuerza en reclamo de un bonus de 1.000 dólares que derivó ayer en serios enfrentamientos, con decenas de heridos y detenidos.
¿Y Michelle Bachelet? Hastaeste punto no se la ha mencionado en este artículo. Ocurre que, en el último tramo de la campaña, Piñera ha optado por confrontar directamente con Lagos. Intenta minimizar a la candidata socialista y mostrarse a la altura de un hombre del prestigio del presidente, que deja el poder con una popularidad envidiable de 71%. Pero el juego es peligroso, porque, en él, el viejo maestro puede volver a sacar ventajas: sabe que la clave del ballottage pasará, en buena medida, por transferir a su candidata al menos parte de esas simpatías. Por eso está jugando a fondo, a despecho de las acusaciones de injerencia política que parecen escandalizar a la dirigencia más tradicional, pero que a él le resbalan.
En tanto, los candidatos se preparaban ayer para el cierre de la campaña, para el que prometen actos masivos y de fuerte impacto. Bachelet convocará en el centro de Santiago, donde pretende juntar 100 mil personas. Para ello contará con la actuación convocante de los españoles Miguel Bosé, Ana Belén y Víctor Manuel, entre otros.
Para «realzar el valor de las regiones y de la descentralización del país», Piñera cerrará en Valparaíso. Afirma (¿curándose en salud?) que quienes vayan al acto de la socialista asistirán a un recital y que, en todo caso, él prefiere seducir con artistas nacionales.



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