7 de abril 2005 - 00:00

Dos millones de personas ya desfilaron ante el Papa

Roma (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - La masiva afluencia de fieles para despedir a Juan Pablo II en el Vaticano desbordó ayer todas las previsiones de protección civil, y se calcula que finalmente fueron más de dos millones de personas las que rindieron tributo en la Basílica de San Pedro.

Las colas infinitas que se formaron ya desde la apertura de la Basílica, poco antes de las 18 del pasado lunes, crecieron en forma masiva ayer, con el consiguiente aumento de las horas de espera.

Las autoridades intentaron que la gente pasara lo más rápidamente posible pero, dado que se registraron esperas de más de diez horas, muchos peregrinos se quedaron sin poder ver al Papa.

El comisario extraordinario del gobierno italiano para las exequias del papa Karol Wojtyla, Guido Bertolaso, invitó a los fieles, poco antes de las 14 de ayer, a que valoren el riesgo de no llegar hasta la Basílica antes de ponerse en fila. «La fila se cerrará con toda probabilidad esta noche a las 22, porque se calcula que al final serán necesarias 24 horas para llegar a la basílica vaticana, y queremos evitar cualquier riesgo

Para empeorar el panorama, alrededor de 300.000 polacos eran esperados anoche en Roma en momentos en que la fila para ingresar en la basílica se encontraba cerrada.

• Cortes

Alrededor de un millón de personas se encontraban a primeras horas de ayer en las inmediaciones de la Plaza San Pedro, adonde intentaban llegar varios cientos de miles más por cualquier medio a su alcance, lo que, dadas las circunstancias, en la práctica se redujo al transporte público, o simplemente a la mera caminata.

Algunas de las principales calles de Roma, como Corso Vittorio Emmanuelle, quedaron cortadas al tráfico para permitir que las masas de fieles tuvieran una vía directa y segura de acceso al Vaticano, sin sufrir las molestias de los miles de vehículos que a diario transitan por esta vía, una de las más congestionadas de la capital italiana.

Una vez que llegaban a la fila, los fieles tenían por delante
una larguísima espera, donde cada persona se ve en medio de una masa compacta, en la que el calor, los empujones y el cansancio causaron problemas como lipotimias y bajas de tensión y de azúcar.

Los servicios italianos de protección civil -que responden al gobierno ex comunista de la ciudad- trataron de paliar en la medida de lo posible las molestias de los peregrinos, a quienes proveyeron de agua embotellada.

Sin embargo,
hubo gente a la que hacer fila no la arredró, sino que incluso la motivó para repetir la experiencia.

• Deber

Ese es el caso de un grupo de jóvenes de la ciudad italiana de Bolonia, que rindió tributo a Juan Pablo II en dos ocasiones, puesto que la primera vez no tuvieron bastante con esperar durante dos horas hasta verlo.

«Para nosotros, este papa es un santo. Ha comprendido a los jóvenes y estar aquí es un deber»,
dijeron los muchachos, genuinos representantes de lo que se ha dado en llamar «Papa boys». «La primera vez que hemos hecho la fila fue ayer (por el martes) por la mañana; tras haber pasado toda la noche viajando por carretera hasta llegar a Roma. Después, tuvimos la suerte de esperar sólo durante dos horas, pero prácticamente no pudimos verlo.

Entonces -dijeron-, nos miramos a los ojos y nos preguntamos: ¿tanto sacrificio para llegar a Roma?, así que, no lo pensamos dos veces y decidimos volver a hacer la fila desde el comienzo.»

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