Kabul y Washington - El personal de la embajada de Estados Unidos en Kabul era evacuado ayer de urgencia hacia el aeropuerto de la capital de Afganistán ante la inminente toma de la ciudad por el movimiento islamista talibán, en imágenes que recordaron la huida estadounidense de Vietnam en 1975.
EE.UU. apura una retirada sin gloria que recuerda a Vietnam
El presidente envió 5.000 soldados para asegurar la evacuación de unas 30.000 personas. El vacío que dejan las fuerzas occidentales facilitó la ofensiva de los rebeldes.
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DE APURO. Helicópteros militares de Estados Unidos volaron ayer repetidamente entre los edificios que concentraban al personal de su país en Kabul y el aeropuerto.
“Estamos trabajando para asegurarnos de que nuestro personal esté seguro y a salvo”, dijo el secretario de Estado Antony Blinken, quien se negó a responder si la embajada en Kabul será cerrada.
“Estamos transfiriendo a los hombres y mujeres de nuestra embajada al aeropuerto. Por esa razón es que el presidente (Joe Biden) envió más fuerzas militares”, agregó Blinken.
El mandatario ordenó el envío de 5.000 soldados para asegurar la evacuación de emergencia de los empleados de la embajada y de miles de afganos que trabajan con las fuerzas norteamericanas y temen represalias. El Pentágono calcula en 30.000 el número de personas que deberán ser rescatadas.
Blinken rechazó una impresión generalizada ayer en los medios estadounidenses: que las escenas recuerdan las de la salida precipitada de los estadounidenses de Saigón al final de la Guerra de Vietnam, en 1975 (ver aparte).
La irresistible ofensiva talibán coincide con la retirada de las fuerzas extranjeras, que en el caso de las estadounidenses estaba previsto que concluyera el 31 de agosto. Biden amenazó a los talibanes con una respuesta “rápida y fuerte” en caso de un ataque contra conciudadanos durante la evacuación. Sin embargo, esa postura de firmeza no oculta el fracaso de un plan de retirada que, aseguraba, no iba a derivar en una caída del régimen previo y, mucho menos, tan rápida.
Biden manifestó desde el inicio su intención de acabar con 20 años de guerra, la más larga que ha conocido Estados Unidos, que se inició tras los atentados del 11 de septiembre de 2001, como represalia contra los talibanes por rechazar la entrega del jefe de Al Qaeda, Osama bin Laden, que reivindicó aquellos ataques en Nueva York y Washington.




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