EE.UU. buscó demorar ejecución de Saddam

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Bagdad (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - Un funcionario iraquí de alta jerarquía confesó ayer que Estados Unidos, a través de su embajador, intentó postergar la ejecución de Saddam Hussein, pero luego cedió ante la fuerte presión. Esta revelación surgió en momentos que proseguían los homenajes al ex dictador y las manifestaciones en contra de su muerte en todo el país árabe.

«Los estadounidenses deseaban postergar la ejecución por 15 días porque estaban reacios a ejecutarlo rápidamente», dijo el funcionario iraquí, quien estuvo involucrado en los eventos previos a la muerte de Saddam y habló con condición de anonimato. Esta información también fue destacada por el diario «The New York Times».

«Pero durante el día (el viernes) la oficina del primer ministro Nuri al-Maliki proveyó todos los documentos que le fueron requeridos y los estadounidenses cambiaron de opinión al ver que el primer ministro era tan insistente. Luego fue cuestión de finalizar los detalles», sostuvo la fuente. La Casa Blanca declinó comentar la versión. Según el «Times», «Washington temió «afectar la autoridad de Al-Maliki» y por ello no hicieron declaraciones al respecto.

Funcionarios norteamericanos, cuyos soldados estuvieron tres años a cargo de la custodia física de Saddam, no quisieron comentar sobre el rol que tuvieron en la ejecución. El funcionario iraquí de alta jerarquía dijo que el embajador estadounidense Zalmay Khalilzad le dijo a Maliki que no se ejecutaría al ex líder de 69 años a menos de que él le entregara documentos clave, incluyendo una autorización firmada del presidente, Jalal Talabani, y una orden de ejecución firmada por el premier.

  • Homenajes

    Mientras tanto, los partidarios de Saddam proseguían ayer rindiéndole homenaje ante su tumba, en su pueblo natal cerca de Tikrit, mientras el resto de Irak vivía una jornada de calma relativa durante el Aid Al Adha, la fiesta del sacrificio.

    «Saddam no murió; aún vive en nuestros corazones», gritaban los varios centenares de manifestantes que se congregaron en Al-Dur, cerca de Tikrit, al norte de Bagdad. A kilómetros de allí, en un escondite subterráneo, había sido capturado Saddam por el ejército estadounidense, el 13 de diciembre de 2003.

    Afirmando ser miembros del disuelto partido Baaz, los manifestantes -entre los que había algunos armados- enarbolaron inmensos retratos del «mártir y héroe Saddam Hussein».

    La manifestación, sin embargo, se desarrolló sin incidentes y sin la presencia de ningún miembro de las fuerzas de seguridad iraquíes o del ejército estadounidense.

    Mientras tanto, en Tikrit, centro de la tribu a la que pertenecía el presidente derrocado, los Albu Nasser, permanecían instaladas decenas de carpas de duelo, donde centenares de partidarios de Saddam le rendían un último homenaje, bebiendo café negro y escuchando versos del Corán.

    Los accesos a la ciudad permanecían bajo la total vigilancia de las autoridades, para limitar así la afluencia de «peregrinos» a la tumba del ex dictador, a 4 km al sur de Tikrit, en su pueblo natal de Awja.

    Saddam Hussein fue enterrado en una propiedad de su familia, al lado de sus hijos, Udai y Ussai, a quienes el ejército estadounidense mató el 22 de julio de 2003 en Mossul.

    El ex dictador, de 69 años, fue ahorcado el sábado, al alba, tras ser condenado a muerte por haber ordenado la ejecución de 148 campesinos chiitas de Dujail tras un atentado cometido en su contra, en 1982, en esta localidad al norte de Bagdad.

    Su muerte, sin embargo, no paralizó el proceso por las campañas militares de Anfal, en el Kurdistán, en 1987 y 1988, durante las que fueron asesinados 180.000 kurdos, según la acusación.
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