23 de marzo 2007 - 00:00

EE.UU. condena a Prodi, y oposición habla de echarlo

Romano Prodi.
Romano Prodi.
Roma (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El primer ministro Romano Prodi volvió a quedar en la cuerda floja ayer luego que su gobierno recibió duras críticas de Estados Unidos y Gran Bretaña por el acuerdo realizado con los talibanes para que liberen a un periodista italiano en Afganistán. Además, la oposición advirtió que podría precipitar su caída en el Parlamento.

El vocero del Departamentode Estado, Sean McCormack, manifestó ayer que «la preocupación de Estados Unidos» frente a las negociaciones realizadas para la liberación de Daniele Mastrogiacomo «es obvia». «Tenemos personas potencialmente muy peligrosas puestas en libertad. Nosotros no negociamos con los terroristas y recomendamos a los otros no hacerlo», subrayó.

«Aunque estamos complacidos por la liberación del periodista italiano, el señor Mastrogiacomo, tenemos preocupación por las circunstancias que rodearon su liberación», dijo, por su parte, una funcionaria que decidió permanecer en el anonimato.

«Es política de Estados Unidos usar todo recurso apropiado para lograr asegurar el retorno de rehenes, pero no hacer concesiones a individuos o grupos que mantienen a esos rehenes», indicó, agregando que Washington «no aprobó ni aprueba concesiones a los terroristas». «En este caso, esas concesiones tomaron por sorpresa a Estados Unidos», dijo.

Gran Bretaña se unió a las críticas cuando una portavoz de la cancillería dijo que Londres estaba preocupado porque el acuerdo «envíe el mensaje equivocado a eventuales secuestradores», postura similar a la expresada por la canciller alemana, Angela Merkel.

La oposición local nubló aun más el futuro de Prodi luego de que amenazara con retirar su apoyo a los efectivos de paz italianos en Afganistán. Ese aval es crucial para el mandatario con vistas a la votación sobre la misión el 27 de marzo en el Senado, en donde tiene una exigua mayoría.

El mes pasado debió renunciar brevemente tras perder en dicha cámara una votación sobre política exterior en el Senado, que incluía la presencia de soldados en ese país junto con las estadounidenses, británicas y de otras naciones.

«Italia perdió toda credibilidad internacional», dijo el ex ministro de Relaciones Exteriores de Silvio Berlusconi, Gianfranco Fini, agregando que los soldados italianos en Afganistán están mal equipados para lidiar con la reciente escalada de violencia. «La situación en el terreno ha cambiado completamente, y ya no debe darse por sentada nuestra votación para la refinanciación de la misión italiana», advirtió.

El acuerdo por el rehén generó controversias incluso entre los aliados de Prodi. «La reacción estadounidense es entendible», dijo la ministra de Comercio, Emma Bonino, en una entrevista con el periódico «La Repubblica». «La liberación de cinco talibanes, contra quienes las tropas de la OTAN están ahora en riesgo de combatir como enemigos armados, es un problema, y debemos medir las consecuencias. Para darnos una idea, hay que mirar los sitios de Internet islamistas que proclaman una victoria de los talibanes», agregó.

  • Involucrado

    La ola de condenas recayó también en el canciller Massimo D'Alema, quien afirmó que «no está para nada arrepentido de haber salvado» al periodista. Durante la grabación de un programa de la radiotelevisión pública RAI, el ministro de Exteriores agregó que considera que «es preferible una polémica sobre el hecho de haberlo salvado que por haberlo hecho matar».

    «No tratamos con nadie, sino que a través de una asociación humanitaria recibimos una lista de personas. No liberamos a nadie porque no eran nuestros prisioneros, sino que transmitimos la lista al gobierno afgano, que consideró a estas personas no tan peligrosas como para no liberarlas», según D'Alema.

    El canciller evaluó durante el programa «Porta a Porta» los detalles de la conversación telefónica con la secretaria de Estado Condoleezza Rice. «Dije a Rice que respetamos el punto de vista norteamericano, pero también el punto de vista italiano es respetable. No existen razones para romper las relaciones con Estados Unidos», concluyó.
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