Estados Unidos informó este sábado que abatió a un jefe afiliado a Al Qaeda durante un ataque realizado en el noroeste de Siria y aseguró que la ofensiva estuvo directamente relacionada con una agresión ocurrida en diciembre, que provocó la muerte de tres ciudadanos estadounidenses en ese país.
EEUU confirmó la muerte de un "jefe afiliado" a Al Qaeda durante una ofensiva en Siria
La ofensiva se realizó en el noroeste sirio. Washington vinculó al líder yihadista con un ataque previo que dejó tres estadounidenses muertos.
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Estados Unidos informó que el ataque se llevó a cabo en el noroeste del país árabe como parte de su ofensiva contra grupos yihadistas.
Según precisó el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM), la operación tuvo como objetivo a Bilal Hasan al-Jasim, a quien describieron como “un líder terrorista experimentado”. De acuerdo con la información oficial, el hombre estaba involucrado en la planificación de atentados y mantenía vínculos con el autor del ataque perpetrado por el grupo Estado Islámico (EI) contra personal estadounidense el mes pasado.
Quién era el líder abatido y por qué fue atacado
El CENTCOM indicó que Al-Jasim estaba afiliado a Al Qaeda, aunque evitó detallar el alcance exacto de su relación con el Estado Islámico, también conocido como ISIS o Daesh. Tampoco se precisó cuál fue su rol concreto en el atentado ocurrido en la zona de Palmira, aunque Washington lo señaló como una figura clave dentro de la estructura terrorista.
Desde el comando militar estadounidense subrayaron que el ataque forma parte de una estrategia sostenida para debilitar a los grupos yihadistas que operan en Siria y evitar nuevas agresiones contra fuerzas occidentales desplegadas en la región.
El antecedente del ataque que dejó tres estadounidenses muertos
La ofensiva que terminó con la muerte de Al-Jasim se produjo como represalia por un ataque ocurrido el 13 de diciembre, en el que murieron dos militares estadounidenses y un traductor. Ese episodio marcó un punto de inflexión en la presencia militar de Estados Unidos en Siria, ya que fue el primero de este tipo registrado tras la caída del régimen de Bashar al Assad, en diciembre de 2024.
A raíz de esa agresión, Washington intensificó sus operaciones contra objetivos yihadistas, con el respaldo de fuerzas aliadas en la región.
Escalada militar y ofensiva internacional en Siria
Una semana antes del ataque que abatió al jefe afiliado a Al Qaeda, Estados Unidos y sus aliados llevaron adelante bombardeos “a gran escala” contra posiciones del Estado Islámico en Siria. A fines de diciembre, la Casa Blanca ya había confirmado ataques sobre “bastiones” yihadistas, en acciones coordinadas con Jordania.
En el mismo sentido, a comienzos de enero, Reino Unido y Francia realizaron operaciones conjuntas en territorio sirio. Desde París señalaron que el objetivo fue impedir “el resurgimiento de Daesh” y evitar que los grupos extremistas recuperen capacidad operativa tras los cambios políticos en el país árabe.
Con este nuevo ataque, Estados Unidos reafirma su decisión de mantener la presión militar sobre las organizaciones yihadistas activas en Siria y la región.
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