Nueva York - Los casos y muertes documentadas por covid-19 se sostienen en niveles demasiado elevados en Estados Unidos, mientras crece el apuro por vacunar a la mayor cantidad de personas posible en el corto plazo. La premura no solo responde al momento crítico del impacto de la pandemia sino también al colapso de los sistemas sanitarios en varios estados del país.
EE.UU. enfrenta una logística endiablada para vacunar y se acaban las camas de terapia
Un tercio de los estados atraviesa una situación sanitaria crítica. Biden promete vacunas a cien millones de personas en cien días. Inminente aval a las de Pfizer y Moderna. La conservación a temperaturas ultrabajas impone un reto logístico sin precedentes. Faltan congeladores y hasta hielo seco.
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INGENIO. La empresa belga Cryonomic produce a toda velocidad máquinas generadoras de hielo seco para trasladar las vacunas de Pfizer y BioNTech.
De acuerdo con un informe de The New York Times en base a información del Gobierno federal, más de un tercio de los habitantes del país viven en zonas donde los hospitales están colapsados en sus servicios de terapia intensiva.
Se trata de áreas en las que viven más de 100 millones de personas, donde la disponibilidad de camas de cuidados intensivos era a la semana pasada menor al 15 por ciento en promedio. Desde entonces, la situación incluso se ha agravado.
Los estados más afectados son los del Medio Oeste, el Sur y el Sudeste, donde la disponibilidad de camas de terapia intensiva ha caído por debajo del 5 por ciento o ya no existe. Especialistas han advertido que, en esas situaciones, cabe esperar un incremento de la letalidad del virus SARS-CoV-2 por insuficiencia de atención a los pacientes.
De acuerdo con The New York Times, el número de internados en camas comunes y de cuidados intensivos se ha duplicado en todo el país desde principios de noviembre, en momentos en que ya se habla de una tercera ola de la pandemia tras la segunda del verano boreal.
Áreas como Amarillo en Texas, Coral Gables en Florida y Troy en Michigan registran tasas de complicaciones graves similares a las registradas en Nueva York en las semanas más duras de la primavera boreal.
Según el artículo, por caso, en California hay más de 10.000 interNados por covid-19, un 70% más que hace apenas dos semanas. Especialistas culpan del repunte a los viajes por el Día de Acción de Gracias y advierten que ese impacto aún no se ha sentido plenamente.
Semejante panorama explica el apuro de las autoridades por aprobar las vacunas, con las de Pfizer-BioNTech –aprobada ayer en Canadá, además del Reino Unido, donde se advirtió contra la aplicación en personas muy alérgicas– y Moderna en primer lugar. La primera ya tuvo un visto bueno inicial y se espera que entre hoy y mañana reciba la autorización de uso de emergencia de la FDA.
El presidente saliente, Donald Trump, busca consolidar su legado, muy discutido en materia sanitaria, mientras que el electo, Joe Biden, ha prometido vacunas a cien millones de estadounidenses en sus primeros cien días de mandato, a partir de la asunción el 20 de enero.
Eso sería un antecedente clave para la ANMAT en la Argentina, país que, al igual que Brasil y otros, prevé recibir dosis de Pfizer en lo inmediato.
Sin embargo, la necesidad de conservar esa vacuna a menos de 70 grados bajo cero impone graves limitaciones logísticas.
Un problema, en ese sentido es la carencia de ultracongeladores o la insuficiencia de hielo seco para su transporte seguro.
Más de una decena de estados, incluidos Washington, Nuevo México, Misisipi, Luisiana e Indiana, se están apresurando para asegurarse el hielo seco necesario para rellenar los contenedores de transporte de Pfizer, del tamaño de una maleta.
Una vez abiertos, si son usados como almacenamiento temporal por un centro de vacunación, las vacunas pueden conservarse un total de 30 días, reponiendo el hielo cada cinco días, afirmó Pfizer.
“Este es el programa de vacunación más desafiante que se haya intentado. Será especialmente complicado en las comunidades rurales y remotas”, declaró la doctora Kelly Moore, asesora del programa de vacunas covid-19 de Pfizer y directora adjunta de la Immunization Action Coalition.




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