Fecha tentativa de ataque: entre el sábado y el domingo próximos. Inminente entonces la ofensiva sobre Irak de las fuerzas norteamericanas (y británicas) que se encuentran en alerta roja desde hace 15 días. Las condiciones climáticas obligan a esta urgencia: desde abril los insoportables calores en la región podrían hacer imposible cualquier ocupación. Resta un punto diplomático no menor: la reunión de mañana en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde a los Estados Unidos les falta un voto a favor para su propuesta militar (el de Chile) y se complica porque está casi resuelta la posibilidad de un veto por parte de China, Rusia o Francia. Se supone que, si la iniciativa bélica de los EE.UU. no prospera en Naciones Unidas, la reunión no se realizaría, pues George W. Bush está dispuesto a cumplir con su palabra "nunca más un nine eleven" (fecha del atentado a las Torres Gemelas y de uno de los vuelos que las voltearon) y operará en ese sentido sobre Irak.
Washington (EFE y ANSA) - El Pentágono llevará a cabo un ataque contundente y abrumador contra Irak, que incluye el lanzamiento de alrededor de 3.000 bombas y misiles durante las primeras 48 horas, luego del cual seguirá un masivo ataque terrestre, con la intención de lograr la rendición del régimen de Saddam Hussein en el menor tiempo posible, según informó ayer el diario «The New York Times», que reprodujo declaraciones del jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos, general Richard Myers. El ataque será «muy, muy diferente al de la guerra de 43 días en el Golfo en 1991», dijo Myers.
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«En un solo día la fuerza aérea y la marina de guerra (de EE.UU.) lanzarán entre 300 y 400 misiles crucero sobre objetivos en Irak», dijeron a su vez fuentes militares no identificadas por la cadena CBS de televisión.
«Esta es la mejor manera de crear un colapso en el sistema, de modo que el régimen iraquí asuma inmediatamente que su fin es irremediable», dijo Myers. «La cantidad de misiles crucero que tenemos planeado lanzar será muy superior al número que utilizamos durante los más de 40 días que duró la primera Guerra del Golfo», agregó el militar. Asimismo, Myers admitió que el masivo ataque estadounidense «podría resultar en bajas civiles, a pesar de los mejores esfuerzos de los militares para evitarlas».
El general confirmó que el factor tiempo es fundamental en la estrategia diseñada por los Estados Unidos. «Si se nos da la orden de ir a la guerra en Irak, lo que deseamos es que sea un conflicto breve», declaró Myers. «Y la mejor forma de lograrlo es sacudir de tal manera el sistema que el régimen iraquí tenga que aceptar muy pronto que el final es inevitable», añadió. El jefe del Estado Mayor Conjunto de los Estados Unidos también advirtió que la misión de las tropas estadounidenses es desarmar Irak y no capturar o liquidar a Saddam Hussein.
Myers lamentó la negativa votada recientemente por el Parlamento turco para permitir el ingreso del ejército estadounidense, pero consideró que no será impedimento alguno para llevar cabo la operación. «El ataque será más difícil sin el apoyo de Turquía, pero igualmente lo llevaremos a cabo», aseguró.
La decisión adoptada la semana pasada por el Parlamento turco generó una fuerte polémica en ese país. En este sentido, ayer, las fuerzas armadas de Turquía expresaron su apoyo al gobierno de Ankara respecto del ingreso de 62.000 soldados estadounidenses al país. «Las fuerzas armadas comparten la posición del gobierno», dijo el jefe de estado mayor, general Hilmi Ozkok.
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