27 de septiembre 2021 - 00:00

EE.UU. sabe que no caerá en default, pero todavía no sabe cómo lograrlo

Están en juego el financiamiento del Estado, que podría tener que cerrar dependencias a fin de mes, y la autorización para incrementar la deuda nacional en octubre. El precedente de 2011, presiones políticas y controversia.

ENCRUCIJADA. Joe Biden pretende llevar adelante una política fiscal expansiva para consolidar la recuperación de la economía estadounidense tras el confinamiento de 2020, pero choca con la resistencia de los legisladores republicanos.

ENCRUCIJADA. Joe Biden pretende llevar adelante una política fiscal expansiva para consolidar la recuperación de la economía estadounidense tras el confinamiento de 2020, pero choca con la resistencia de los legisladores republicanos.

Washington - Hace una década, un enfrentamiento entre demócratas y republicanos sobre el aumento de la capacidad de endeudamiento de Estados Unidos situó al país a días de la cesación de pagos y provocó que una importante agencia de calificación rebajara su crédito por primera vez. Tras ese episodio, el principal republicano del Senado, Mitch McConnell, describió el límite de la deuda a The Washington Post como “un rehén que vale la pena rescatar”.

Una década después, el límite de deuda que puede asumir Estados Unidos es otra vez objeto de feroces negociaciones en Washington entre los demócratas, que controlan el Congreso, pero no pueden reunir los votos suficientes para aumentarlo unilateralmente, y los republicanos, que se niegan a votar cualquier aumento.

La disputa tiene una importancia inusitada porque, de no producirse un aumento, Estados Unidos podría dejar de pagar sus cuentas en octubre, lo que probablemente devastaría su economía y socavaría un pilar del sistema financiero internacional.

Los legisladores han negociado el aumento del límite de la deuda durante décadas, pero la voluntad de llevar a la mayor economía del mundo al borde del abismo se remonta a 2011, cuando los republicanos se propusieron frenar el gasto de los demócratas y utilizaron dicho tema para conseguirlo.

“La mayoría de los dirigentes (republicanos) consideran que el enfrentamiento sobre el límite de la deuda de 2011 fue, en última instancia, un éxito, ya que pudieron obligar (al entonces presidente Barack Obama) a firmar lo que fue el mayor proyecto de ley de recorte del gasto en décadas sin que se produjera un impago”, dijo Brian Riedl, quien entonces era economista jefe del senador republicano Rob Portman.

El acuerdo que cerraron estaba destinado a reducir el gasto del Gobierno en el transcurso de los años, pero no se cumplió.

Peligros

Otros implicados en el enfrentamiento de 2011 advierten que, incluso sin un impago, la mera situación de riesgo tiene consecuencias.

“Las formas en las que podría afectar a nuestro país y a su fortaleza económica son difíciles de medir, pero es probable que ya se estén produciendo bajo la superficie, que nuestra credibilidad se esté erosionando”, dijo Shai Akabas, director de Política Económica del Centro de Política Bipartidista, que hace una década trabajó con el ahora presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell.

El Congreso no solo debe aprobar un aumento del límite de endeudamiento para evitar un default, sino también acordar la financiación del Gobierno para evitar un cierre a fin de este mes. Todo ello mientras negocia sobre dos proyectos de ley de gasto masivo que el presidente demócrata Joe Biden quiere que se promulguen.

Historia

El sucesor republicano de Obama, Donald Trump, firmó leyes de recorte de impuestos que aumentaron el déficit y luego dos medidas de gasto masivo que lo dispararon a un récord en 2020, incluso cuando probablemente evitaron que la economía sufriera una caída peor.

Biden firmó un tercer proyecto de ley de gasto por la pandemia y sus dos medidas en estudio podrían aumentar aun más el déficit.

La consecuencia más inoportuna del estancamiento del techo de la deuda en 2011 se produjo poco después de su resolución, cuando S&P Global Ratings rebajó la calificación crediticia del país un nivel por debajo del máximo.

“No había intención de permitir un impago en 2011 y tampoco la hay ahora”, dijo Warren Payne, quien en el momento de la rebaja era economista jefe del Comité de Medios y Arbitrajes de la Cámara de Representantes, controlado por los republicanos.

Sin embargo, aún no está claro cómo se evitará el default.

Agencia AFP

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