Nueva York - Los estadounidenses pondrán de nuevo sus nervios a prueba en cuatro semanas. El patriótico 4 de julio es la próxima fecha, supuestamente escogida por los terroristas de Al-Qaeda, para volver a atacar intereses norteamericanos. Así lo cree el FBI, que ya ha enviado un aviso a las autoridades estatales y locales, especialmente a las ciudades que cuentan con redes de subterráneo.
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Según una cadena de televisión de Filadelfia, la Oficina Federal de Investigaciones sospecha que militantes de la organización de Osama bin Laden planean una acción con gas sarín, similar al usado en el metro de Tokio por una secta religiosa en 1995, en una acción que se saldó con la muerte de 12 personas y dejó heridas a otras 5.000.
La emisora televisiva KYW aseguraba que en el aviso recibido por las autoridades de Filadelfia se afirma que el ataque «trata supuestamente de humillar a los EE.UU. en el Día de la Independencia». El FBI no desmintió ayer estas informaciones, que podrían proceder de la Oficina de Seguridad Interna.
La alerta interna puede preceder a una alarma pública, como la hecha el pasado Día de los Caídos, cuando se extremaron las medidas de seguridad, en especial en Nueva York, escenario de un amplio desfile naval. La proliferación de alertas, algunas de ellas hechas sobre informaciones sin contrastar, unida a las evidencias sobre el mal funcionamiento de la CIA y del FBI, están provocando profundo malestar y serias dudas en la población sobre la capacidad del gobierno federal para defenderla.
El número de ciudadanos estadounidenses que confía en las autoridades de Washington, que alcanzó niveles históricos tras el 11 de setiembre, ha vuelto a caer a 50%, según una reciente encuesta de la Brookings Institution. Así las cosas, el superministerio, creado súbitamente por Bush para coordinar todas las agencias de seguridad y calmar las nuevas ansiedades, está provocando más discrepancias que cohesión.
• Acusación
Con el horizonte electoral de noviembre cada vez más cercano, los demócratas ya han acusado al presidente de utilizar el asunto con fines electoralistas.
Mientras tanto, se extiende la desconfianza sobre la efectividad de la lucha antiterrorista. La organización de derechos ciudadanos Judicial Watch ha reclamado al gobierno que entregue documentos relativos a la investigación de los ataques con ántrax.
Según Larry Klayman, presidente de Judicial Watch, miembros de la Casa Blanca comenzaron a medicarse con el antibiótico Cipro el mismo 11 de setiembre, es decir, varias semanas antes de que se produjeran los primeros ataques con esporas de ántrax en envíos postales.
El presidente de Judicial Watch, que representa a las familias de dos carteros que murieron contagiados por esta bacteria, manifestó el viernes que «la Casa Blanca tenía razones para pensar que el ataque con ántrax era inminente». Por esta razón, insiste Klayman, «queremos averiguar lo que sabía el gobierno, y cuándo lo supo».
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