Ejemplar: asume fallas Lula en aeropuerto y despide a ministro
Bajo fuerte presión, y atento a los indicios de que la crisis aérea podría esmerilar su popularidad, Lula da Silva se dio ayer un baño de realismo y se deshizo de su cuestionado ministro de Defensa. No sólo eso, sino que, además, lo reemplazó por Nelson Jobim, un ex juez de la Corte Suprema de tendencia opositora que tendrá "carta blanca" para reformar el sector. Una actitud diferente de la que se ve en la Argentina, que sufre problemas similares, pero que, afortunadamente, no ha tenido tragedias como las recientes en Brasil. La admisión del problema por parte de Lula es meritoria, pero tuvo un tono tan radical que terminó pareciendo exagerada. "Cada vez que el avión cierra la puerta, yo me entrego a Dios", dijo para delicia de los opositores que le critican una política permisiva y errada en esa área en sus cuatro años y medio de gestión.
-
Trump confirmó que Israel y Líbano extenderán tres semanas el alto el fuego
-
Irán: sirenas antiaéreas y explosiones en medio de una frágil tregua con EEUU e Israel
Nelson Jobim, nuevo
ministro de Defensa de
Brasil, abraza a Lula da
Silva tras su toma de
posesión. El ex juez aceptó
el cargo con la condición de
tener las manos libres para
reformar el sector aéreo.
Desde el accidente del avión de Gol, el caos, los atrasos y las cancelaciones de vuelos son frecuentes en los aeropuertos, y las relaciones entre el gobierno y los controladores de vuelo, que dependen del Ministerio de Defensa, se tensaron al límite de causar varias huelgas.
Los controladores llegaron a paralizar todos los aeropuertos del país en marzo, en reclamo de mejoras salariales, una modernización de equipos y la desmilitarización del sector, asuntos que el gobierno se comprometió a estudiar, aunque luego decidió mantener el control en manos de las autoridades militares.
Pires, de 81 años, viejo amigo de Lula, resistió a enormes presiones desde que empezó la crisis y tanto la prensa como la oposición pidieron su renuncia a gritos durante meses.
Tras el accidente de TAM, las presiones se fueron incrementando y la situación de Pires en el gobierno se volvió «insostenible». Las críticas también se centraron en el presidente de Infraero, la empresa estatal responsable por la administración de los aeropuertos del país, José Carlos Pereira, cuya salida se considera también inevitable.
Jobim, quien sustituyó a Pires, es un ex magistrado de 61 años y miembro del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el de mayor influencia en la política nacional y también en la actual coalición de gobierno (ver aparte).
Según dijo Lula, el nuevo ministro tendrá como prioridad la reestructuración del sector aéreo, una tarea que deberá asumir en medio de una crisis que todavía ayer mantenía varados en aeropuertos de todo el país a miles de pasajeros, y a Congonhas virtualmente paralizado.
Los problemas ya recurrentes en los aeropuertos se agravaron tras la tragedia de la semana pasada y, en una medida drástica y sin precedentes, las autoridades «prohibieron» la venta de pasajes desde y hacia Congonhas, una de las terminales más importantes.
«Lamentablemente el presidente demoró en separar a su amigo Waldir (Pires) del cargo; el presidente siempre es así con sus amigos, debería haberlo hecho dimitir el miércoles pasado, pero no tuvo el coraje y esa demora no hizo más que empeorar las cosas», aseguró el diputado Geraldo Tadeu, del Partido Popular Socialista (PPS), miembro de la comisión parlamentariaque investiga la crisis. Por su parte, los militares recibieron con «cautela» la designación de Jobim, afirmó el coronel Geraldo Cavagnari. El militar dijo que «en las Fuerzas Armadas nadie va a decir nada sobre Jobim, no es de práctica, pero silenciosamente, en los patios de los cuarteles entiendo que su nombre es visto con cautela». «Lamentablemente, en general, los ministros de Defensa que tuvimos hasta hoy han montado oficinas políticas partidarias en sus gabinetes. Y Jobim trae un perfil muy político, es una persona de estilo frontal», opinó.



Dejá tu comentario