Ejército sirio le arrebató Palmira al Estado Islámico
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El gobierno de Al Assad, respaldado por la milicia rusa, logró expulsar a los yihadistas de la histórica ciudad.
La televisión pública mostró imágenes del museo de Palmira en las que se ven cabezas de estatuas por el suelo y un cráter en el techo.
El ejército está desactivando las bombas y minas colocadas por los yihadistas en la ciudad.
El presidente ruso Vladimir Putin felicitó por teléfono a Al Asad por la reconquista de Palmira, anunció el domingo el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.
En esa conversación telefónica, "Vladimir Putin felicitó a su homólogo por la liberación de la ciudad de Palmira, reconquistada por los militares sirios ante los terroristas, y subrayó la importancia de salvaguardar esta ciudad histórica, única para la cultura mundial", dijo Peskov, citado por la agencia de prensa Ria Novosti.
En Ammán, el secretarioa general de la ONU, Ban Ki-moon, expresó su satisfacción por la liberación de Palmira y exhortó al "mundo entero a proteger y preservar este patrimonio de la humanidad".
Por su lado, el jefe de Antigüedades sirias Mamoun Abdelkarim se mostró confiado al afirmar a la AFP que "el paisaje general está en buen estado" y que Palmira "volverá a ser como antes".
El ejército, con la ayuda del movimiento libanés Hezbolá y de la aviación y las fuerzas especiales rusas, lanzó el 7 de marzo una ofensiva para recuperar Palmira, que llevaba desde mayo de 2015 en poder del EI.
Reforzado por este triunfo, el mando militar sirio afirmó que la ciudad "será la base a partir de la cual las operaciones militares contra el grupo terrorista se extenderán en varios frentes, sobre todo Deir Ezor (este) y Raqa (norte)", sus principales bastiones.
El objetivo es "estrechar el cerco en torno a los terroristas, cortarles las vías de abastecimiento y recuperar los territorios bajo su control para poner fin a su existencia" en Siria, añadió.
Según una fuente militar, los combatientes del EI "se han replegado hacia Sojna, Raqa y Deir Ezor".
La orden de retirada llegó de Raqa, afirmó el OSDH. Pero queda "un puñado de yihadistas que quiere luchar", añade.
Tras la pérdida de la ciudad, el EI hizo estallar dos coches bomba en las afueras de Palmira y se escucharon disparos.
El EI ha cometido un sinfín de atrocidades en las regiones bajo su control y destruido bienes históricos como los dos templos más bellos de Palmira, el de Bel y el de Balshamin. También destrozó torres funerarias e hizo trizas el conocido Arco del Triunfo.
Del otro lado de la frontera, en Irak, el EI también es blanco de una ofensiva del ejército para intentar recuperar el control de Mosul (norte), con el apoyo aéreo de la coalición internacional.
Miles de iraquíes huyen de los combates en la provincia de Nínive, cuya capital es Mosul.
Las grandes potencias se han propuesto acabar con el EI, un grupo ultrarradical que ha reivindicado los atentados del martes en Bruselas, que dejaron 31 muertos y 340 heridos, y los de París en noviembre (130 víctimas mortales).
Desde hace un mes, el régimen sirio y los rebeldes no yihadistas mantienen una tregua en Siria. Amparándose en ella, el gobierno y la oposición llevan a cabo negociaciones indirectas en Ginebra para poner fin a la guerra que ya ha causado más de 270.000 muertos desde 2011 y una crisis migratoria en Europa.




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