11 de enero 2006 - 00:00

El apoyo comunista, arma de doble filo

Santiago (AFP, LF) - Michelle Bachelet ha buscado y conseguido el apoyo del Partido Comunista para acercarse a la victoria en el ballottage del domingo, pero, con ello, permitió a la oposición de centroderecha incrementar sus acusaciones sobre el peligro de una «izquierdización» del oficialismo.

Según analistas, el candidato Sebastián Piñera intenta, de este modo, erosionar el apoyo a Bachelet de los votantes democristianos, quienes tendrán la llave de lo que ocurrirá el domingo. Así, la estrategia de Bachelet podría tener doble filo.

La ex ministra de Defensa de Ricardo Lagos ganó la primera vuelta con 45,95% de los votos, seguida de Piñera con 25,4%, el candidato conservador Joaquín Lavín (23,2%) y el izquierdista Tomás Hirsch (5,4%). Este último fue apoyado por los comunistas y otras fuerzas menores.

Si la votación de Lavín se volcaraen su totalidad hacia el líder de la derecha moderada, Piñera reuniría el domingo más de 48%, mientras que Bachelet sobrepasaría 51% si recibiera todos los votos de Hirsch. Pero, tras su derrota en diciembre, el izquierdista anunció que en la segunda vuelta anulará su voto, porque la Concertación Democrática que gobierna Chile desde hace 16 años «no ha cumplido su programa» y mantiene un modelo de economía liberal «que favorece la inequidad».

• Reflexión

Pero el Partido Comunista, fuerza mayoritaria en el pacto «Juntos Podemos Más» que respaldaba al candidato de la izquierda dura, resolvió apoyar a la oficialista después de dos semanas de reflexión.

«Ella recibió el apoyo del Partido Comunista tras una serie de compromisos que la gente desconoce»,
dijo una fuente de la conservadora Unión Demócrata Independiente (UDI) de Lavín, que prefirió no identificarse.

«No hay ninguna negociación que favorezca a nuestro partido ni con cargos públicos ni con prebendas de ningún tipo»,
se defendió el líder comunista Guillermo Teillier, después que el gobierno de Lagos pusiera en la agenda del Parlamento una reforma al sistema electoral binominal. Ese mecanismo, impuesto por el régimen de Augusto Pinochet (1973-1990), favorece la formación de grandes bloques e impide la representación en la vida pública de partidos pequeños como el Comunista.

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