Viena (ANSA) - Un equipo internacional de 80 personas, formado por la Agencia Internacional de la ONU para la Energía Atómica (AIEA), comenzó ayer en la ex república soviética de Georgia una investigación sobre dos baterías nucleares alimentadas con estroncio 90, de las cuales se perdieron las huellas.
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Después de los atentados del 11 de setiembre contra Estados Unidos, la AIEA reforzó las operaciones para la recuperación de fuentes de radiactividad que podrían ser utilizadas para atentado terroristas.
Según informó ayer un portavoz de AIEA en Viena, para las investigaciones, efectuadas en un área de 550 kilómetros predominantemente por georgianos con la ayuda de especialistas indios, franceses, turcos y norteamericanos, están previstas dos semanas. Los trabajos apuntan a la recuperación de dos generadores termoeléctricos a base de estroncio 90, con forma de cilindro, que hasta ahora fueron utilizados para alimentar estaciones de comunicación en zonas fuertemente aisladas.
Seis de estos alimentadores fueron hasta ahora recuperados y se considera que hay aún dos abandonados en algún punto de la zona indicada, situada cerca de la región separatista georgiana de Abjasia.
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