La desmesurada
afición a la
bebida influyó
en el desgaste
de Boris
Yeltsin como
figura política.
Un problema
mantenido
durante años
en secreto,
pero que se
volvió imposible
de ignorar
al hacerse
más frecuentes
sus
metidas de
pata en
público.
Moscú (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La noticia de la muerte de Boris Yeltsin provocó una oleada de homenajes tanto en Rusia como en otras ex repúblicas soviéticas y en los países occidentales. En esa línea, el presidente Vladimir Putin afirmó, en un mensaje televisivo a la nación, que gracias a Yeltsin «en Rusia comenzó una nueva época» y subrayó que hizo realidad «una nueva Rusia democrática, un Estado libre y abierto al mundo, en el cual el poder pertenece al pueblo».
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Putin anunció una jornada de duelo nacional para mañana, día en que en la catedral de Cristo Salvador tendrá lugar el velatorio de Yeltsin, quien recibirá sepultura en el monasterio Novodievichi, donde yacen los restos de personalidades rusas.
También Mijail Gorbachov, el último presidente de la Unión Soviética, expresó sus «profundas» condolencias a la familia de Yeltsin y reconoció que «a sus espaldas quedaron grandes méritos ante el país y también graves errores».
Figura histórica
El presidente de EE.UU., George W. Bush, « profundamente entristecido», aseguró que Yeltsin «fue una figura histórica que sirvió a su país en un momento de tremendos cambios» y «desempeñó un papel clave cuando la Unión Soviética se disolvió, ayudó a sentar los cimientos de la libertad en Rusia y se convirtió en el primer líder elegido democráticamente en la historia de ese país».
En el mismo sentido, el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, consideró a Yeltsin «una referencia clave en la transición poscomunista en Rusia» y destacó su «coraje» en la «defensa de la libertad». «Como presidente tuvo enormes desafíos y mandatos difíciles, pero acercó el Este y el Oeste y ayudó a reemplazar la confrontación por la cooperación».
El mandatario francés, Jacques Chirac, elogió la « tenacidad y el sentido político» de Yeltsin, cualidades que, dijo, puso al servicio de la democracia, y señaló que se esforzó por «restablecer los derechos humanos, reconstruir la economía y transformar a Rusia en un Estado democrático moderno, vinculado a la paz».
Asimismo, el premier británico Tony Blair afirmó que Yeltsin «fue un hombre extraordinario que vio la necesidad de la reforma democrática y económica y que, defendiéndola, desempeñó un papel vital en un momento decisivo de la historia de Rusia».
En opinión de la ex primera ministra británica Margaret Thatcher, sin Yeltsin «Rusia hubiera permanecido bajo el yugo del comunismo y los estados bálticos no se hubieran liberado». También se manifestaron al respecto los gobiernos de España, Alemania e Italia, entre otros.
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