19 de marzo 2011 - 22:49

El éxodo de Bengasi

El éxodo de Bengasi
Una gran columna de humo negro se elevaba en las barriadas de Bengasi durante la noche del viernes, según imágenes de televisión, pero no estaba clara la causa del fuego.

Residentes levantaron barricadas con muebles, bancas, señales camineras e incluso una asadera en las esquinas de las calles principales. Cada barricada estaba rodeada por una decena de rebeldes, pero sólo la mitad de ellos armados.

Cientos de vehículos llenos de refugiados salían al este desde Bengasi hacia la frontera egipcia, después de que la ciudad fuera bombardeada durante la noche. Una familia de 13 mujeres, desde una abuela a niñas pequeñas, descansaba en un hotel al lado de una carretera.

"Estoy aquí porque cuando comenzó el bombardeo anoche mis hijas empezaron a vomitar del miedo", dijo una de ellas, una doctora, quien sollozaba sentada en el vestíbulo del hotel situado en un camino que va hacia Egipto.

"Lo único que quiero es llevar a mi familia a un lugar seguro y luego regresar a Bengasi a ayudar. Mi esposo todavía está allá", sostuvo.

En la asediada ciudad de Misrata, residentes dijeron que las fuerzas del Gobierno atacaron nuevamente a la localidad rebelde el sábado y que afrontaban una crisis humanitaria, dado que los suministros de agua permanecían cortados por cuarto día consecutivo.

"Te digo que estamos solos y tenemos miedo", dijo por teléfono un residente de Misrata, llamado Saadoun.

Residentes de esta ciudad, situada a unos 200 kilómetros al este de Trípoli, dijeron que francotiradores y obúses de las fuerzas gubernamentales habían provocado la muerte de nueve personas el sábado y que el hospital no podía operar porque no tenía anestesia.

Misrata es el último gran enclave rebelde al oeste del país y la gente que vive allí sostiene que las fuerzas leales a Gaddafi aún tratan de recuperar la ciudad pese al cese al fuego.

Luego de que explosiones sacudieran Bengasi la mañana del sábado, los combatientes rebeldes dijeron que se vieron obligados a retirarse de las afueras de la ciudad, pero más tarde se adjudicaron una victoria tras el tropiezo del avance.

"Nosotros, los revolucionarios, tomamos el control de cuatro tanques dentro de Bengasi. Las fuerzas rebeldes expulsaron a las fuerzas de Gaddafi de Bengasi", dijo Nasr al-Kikili, un abogado que trabaja para el centro de medios de comunicación de los rebeldes en Bengasi.

Una multitud celebró el hecho con armas de fuego disparadas al aire y desfilando en la parte superior de un tanque.

Más temprano, un avión de combate no identificado fue derribado en Bengasi.

"Vi al avión circulando alrededor, saliendo de las nubes, dirigido hacia un objetivo aparente, y luego fue atacado y descendió en llamas. Una nube enorme de humo negro se acercó", dijo el corresponsal de Reuters Angus MacSwan.

"Parece que iba a atacar el cuartel militar de Bengasi", agregó.

La cadena de televisión Al Jazeera dijo que había 26 muertos y más de 40 heridos en el hospital Jala de Bengasi, sin dar más detalles.

A horas de que el presidente Barack Obama dijera que los términos de una resolución de la ONU que pretende poner fin a los enfrentamientos en Libia no eran negociables, su enviada en el organismo, Susan Rice, consultada por CNN sobre si Gaddafi estaba violando esos términos, respondió: "Sí, sí lo está".

Obama dejó claro que cualquier acción militar tendría por finalidad cambiar las condiciones en Libia, llamando a las fuerzas de Gaddafi a retirarse de las ciudades del oeste de Zawiyah y Misrata y también del este.

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