16 de marzo 2004 - 00:00

El futuro gobierno va a excluir a izquierda y a los regionalistas

Madrid (AFP) - José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer que formará un gobierno «monocolor» en España, únicamente con ministros socialistas, desoyendo la multiplicidad de ofertas de sectores como Izquierda Unida (IU) o los independentistas de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC). No obstante, el futuro presidente de gobierno insistió en que en la lucha contra el terrorismo encontrará a todas las fuerzas democráticas unidas para combatirlo.

En su primera conferencia de prensa tras su victoria, el líder del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) señaló también que su gobierno será «eficaz, solvente, austero, dialogante y tolerante». «Van a cambiar bastantes cosas en la vida política española», dijo el candidato ganador, que obtuvo 42,64% de los sufragios y 164 escaños en el Congreso de los Diputados sobre 148 (37,68%) del saliente Partido Popular (PP).

• Distensión

El PSOE no llega a la mayoría absoluta establecida en 176 escaños, pero como ninguna del resto de las fuerzas políticas, casi todas de izquierda o regionalistas, está dispuesta a aliarse con el PP de José María Aznar y Mariano Rajoy, no existe chance alguna de que se forme una alianza parlamentaria en su contra. No obstante, pese al gobierno sin alianzas del PSOE todo parece indicar que habrá una distensión del diálogo político con los partidos regionalistas, en especial con el PNV, que gobierna en el País Vasco.

Rajoy anunció por su parte que encabezará la oposición y anunció «colaboración leal e incondicional» en materia de modelo de Estado, lucha antiterrorista y para «acertar» en política exterior.

El líder de Izquierda Unida, Gaspar Llamazares, reclamó al futuro mandatario que no olvide el «flujo rojo de vida» que le aportaron votantes que se presumían para la formación comunista y que a último momento se habrían traspasado al PSOE para asegurar la derrota de Rajoy. De igual forma, José Luis Carod Rovira de ERC, que hizo una excelente elección, se manifestó partidario de integrar el gobierno, pero reconoció que su presencia no era imprescindible.

Tras un vuelco electoral sin precedentes en España en medio de la convulsión y el dolor por los atentados del 11 de marzo que provocaron 201 muertos según las últimas cifras, el líder socialista intentó desmentir que la atribución forzada de la responsabilidad a la banda vasca ETA por parte del gobierno de Aznar hubiera sido decisiva para su victoria. «Ningún resultado electoral es fruto de un golpe tan duro», dijo.

«Quiero un poder político que tenga muy claras las reglas del juego de separación entre lo que es poder y el mundo económico», agregó.

Respecto de la lucha contra el terrorismo, en concreto contra Al-Qaeda, se mostró convencido de que se logrará vencer «con unidad política, planteamiento estratégico de seguridad distinto y, sobre todo, sabiendo que el terrorismo no se puede combatir con guerras, que sólo animan el odio, la violencia y el terror». «El terrorismo siempre nos encontrará enfrente y unidos», dijo el socialista en alusión a ETA.

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