La Habana (Reuters) - Mientras el feroz huracán Wilma amenaza a Cuba, 11,5 millones de personas escuchan una sola voz... y no es esta vez la de Fidel Castro.
José Rubiera, director del Centro de Pronósticos del Instituto de Meteorología de Cuba, es la estrella indiscutible de la temporada de huracanes que mantiene a la isla en vilo de junio a noviembre.
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Desde su cuartel general en las afueras de La Habana, el meteorólogo de bigote y serena mirada azul puede irrumpir en cualquier momento del día o la noche por radio y televisión para tranquilizar a los cubanos con recomendaciones y cifras en hectopascales.
De sus pronósticos dependen los masivos planes de evacuación que convirtieron a la isla de gobierno comunista en un ejemplo de prevención de catástrofes.
Cuba ostenta un récord de menos de 40 muertos por culpa de los 14 grandes huracanes que la azotaron en los últimos 20 años.
«Nosotros no hacemos del huracán un espectáculo. Tratamos simplemente de informar sin crear alarma para que la población tome noción del peligro y actúe de manera racional», explicó. Rubiera, un hombre afable y accesible, es además uno de los pocos que osó contradecir a Castro en vivo y en directo.
• Interrupción
Ocurrió en agosto de 2004, cuando el meteorólogo interrumpió al presidente -notorio por su inacabable locuacidad- durante una trasmisión mientras el huracán Charley castigaba el este de La Habana.
Además de meteorólogo y hombre del tiempo, Rubiera es también uno de los diputados de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el Parlamento cubano que sesiona dos veces al año.
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