El juicio político a Trump llegó al Senado y empieza show político de alto impacto

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Cumplidas las formalidades, las actuaciones comenzarán la semana que viene. Los números auguran una absolución de los dos cargos, pero el debate pueden influir sobre los comicios de noviembre.

Washington - Con la solemne lectura de los cargos, comenzó ayer en el Senado de Estados Unidos el juicio político contra el presidente Donald Trump por abuso de poder y obstrucción del Congreso.

El sargento de armas del Senado, Michael Stenger, abrió el tercer juicio político a un presidente estadounidense en la historia con una advertencia a los 100 senadores. “Todas las personas tienen orden de guardar silencio, so pena de prisión, mientras la Cámara de Representantes presenta al Senado de Estados Unidos los cargos contra Donald John Trump, presidente de Estados Unidos”, dijo Stenger después de que los siete miembros de aquella que actuarán como fiscales se congregaran en el hemiciclo de la Cámara Alta.

Adam Schiff, presidente del Comité de Inteligencia de la Cámara Baja, que se desempeñará como fiscal principal del juicio, leyó entonces los dos cargos aprobados el 18 de diciembre. Trump es acusado de “crímenes graves y delitos menores”, dijo.

El presidente de la Corte Suprema, John Roberts, encabezará el juicio. Este, de 64 años y nombrado miembro del máximo tribunal de la nación por George W. Bush, juró y luego tomó juramento a los 100 senadores que se comprometieron a actuar de manera “imparcial”.

El juicio propiamente dicho comenzará realmente el martes, según el líder republicano del Senado, Mitch McConnell. La absolución de Trump es ampliamente esperada, ya que una condena requeriría el apoyo de dos tercios de un Senado dominada por los republicanos. Sin embargo, los entretelones del caso y su impacto en los medios podrían ejercer influencia en un año que culminará en noviembre en las elecciones en las que el presidente buscará la reelección, señalan analistas. Para algunos, incluso podría beneficiarlo.

Trump es acusado de abuso de poder por haber retenido ayuda militar a Ucrania, así como por haber prometido una reunión de la Casa Blanca al presidente de ese país a cambio de una investigación sobre el rival con más chances de pelearle la elección, el demócrata Joe Biden.

El segundo artículo de juicio político, por obstrucción de una pesquisa del Congreso, tiene que ver con la negativa de Trump a proporcionar testigos y documentos a los investigadores, desafiando las citaciones del Congreso.

McConnell fue extremadamente crítico con la acusación de Trump por parte de la Cámara Baja y prometió ayer que las cosas serían diferentes en el Senado.

“Fue una evidente actuación partidista de principio a fin”, dijo McConnell. “Pero eso no es lo que será este proceso. El momento de la Cámara Baja ha terminado. La hora del Senado se acerca”, indicó.

Los dos cargos contra Trump fueron entregados al Senado el miércoles en una procesión solemne por los siete demócratas de la Cámara de Representantes que llevarán el caso contra el 45º presidente de Estados Unidos.

“Es tan triste, tan trágico para nuestro país, que las acciones tomadas por el presidente para socavar nuestra seguridad nacional, violar su juramento y poner en peligro la seguridad de nuestras elecciones nos hayan llevado a esto”, dijo Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes. Esta tardó en entregar los artículos al Senado para presionar a McConnell a aceptar la citación de los testigos y documentos que la Casa Blanca bloqueó. Pero McConnell se negó a comprometerse y dijo que eso se decidirá después de los argumentos y preguntas iniciales del juicio.

Un funcionario de la administración Trump dijo que el Gobierno espera que el juicio no dure más de dos semanas, sugiriendo que McConnell podría usar su mayoría republicana de 53-47 para no llamar a testigos y llevar rápidamente los cargos a votación. Trump ridiculizó la investigación y el juicio el miércoles, como lo hizo durante meses.

Los demócratas publicaron documentos que muestran que el abogado personal de Trump, Rudy Giuliani, trabajó con el estadounidense nacido en Ucrania Lev Parnas a fin de presionar a Kiev para que investigara a Biden. También expusieron cómo ambos, junto a funcionarios ucranianos, buscaron expulsar a la embajadora estadounidense en ese país, Marie Yovanovitch, finalmente echada por Trump.

En una entrevista televisada el miércoles, Parnas le dijo a la cadena MSNBC que “el presidente Trump sabía exactamente lo que estaba pasando”. “Estaba al tanto de todos mis movimientos. No haría nada sin el consentimiento de Rudy Giuliani o el presidente”, dijo.

Además de Schiff, en el equipo acusador estará también el presidente del Comité Judicial, Jerry Nadler, otro enemigo de Trump. Y habrá tres mujeres, dos negras y una hispana, reflejo de la diversidad del Partido Demócrata.

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