El Papa dio misa de espalda a los fieles
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En la homilía, pronunciada sentado en el trono de madera a la izquierda del altar, Benedicto XVI recordó que Dios tiende la mano al hombre para salvarlo de la "vorágine" del pecado. "Todos sentimos, percibimos interiormente que nuestra existencia es un deseo de vida que invoca una plenitud, una salvación: esta plenitud de vida nos viene dada por el bautismo", explicó.
A continuación se desarrolló el rito del bautismo, la invocación a Dios para que destruya el poder de Satanás y libere a los niños del pecado original, dándoles "luz infinita".
Uno a uno, los 13 recién nacidos -ocho niñas y cinco niños- fueron llevados ante el Papa, que primero trazó sobre sus pechos la señal de la cruz con el aceite sagrado y después echó sobre sus cabezas el agua bendita, símbolo de purificación.
El rito concluyó entre bendiciones, cantos y un episodio curioso: el anillo del Pescador, símbolo pontificio que Joseph Ratzinger lleva siempre en su dedo, cayó inadvertidamente al suelo, cerca del altar.
Tras unos iniciales momentos de aprieto, monseñor Marini lo encontró y se lo dio rápidamente al Papa que, encabezando una pequeña procesión, abandonó la Capilla con el anillo en el dedo.
Después de la misa, el Papa se asomó a la ventana de su apartamento, en el tercer piso del Palacio Apostólico, para rezar el Angelus ante las decenas de miles de personas congregadas en la plaza.
Durante el Angelus, Benedicto XVI habló nuevamente de niños, pero sobre todo de los pequeños inmigrantes: denunció el drama de niños y adolescentes que nacen y crecen en campos de refugiados e invocó para ellos "un futuro".
También se dirigió a los jóvenes inmigrantes, exhortándoles a respetar las leyes, a no abandonarse nunca a la violencia, y a construir "junto con sus coetáneos, una sociedad más justa y fraternal".
"Numerosos son los jóvenes que varios motivos empujan a vivir lejos de sus familias y de sus países", explicó el Pontífice durante el Angelus en la plaza de San Pedro, en ocasión de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado.
El Papa denunció además que "particularmente sometidos a riesgo están las muchachas y los menores".
Se trataba de consideraciones retomadas del mensaje publicado hace unas semanas y escrito por la Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado que se celebraba hoy.




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