El Parlamento confirmó a Sánchez y España ya tiene Gobierno estable

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La nueva alianza llega con un programa de izquierda. Aumentará los impuestos a los ricos y derogará la flexibilidad laboral de 2012.

Madrid - El líder socialista Pedro Sánchez fue investido ayer como presidente de un inédito Gobierno de coalición con la izquierda radical de Podemos, tras una ajustadísima votación en el Congreso de los Diputados que puso fin a un año de bloqueo y parálisis política en España.

Tras un duro debate que augura una legislatura turbulenta, Sánchez, de 47 años, recibió 167 votos a favor, 165 en contra y 18 abstenciones, una diferencia mínima pero suficiente para imponerse en la segunda vuelta de votación. El resultado, que abre paso al primer Gobierno de coalición en España desde el fin de la dictadura de Francisco Franco en 1975, además de izquierda, fue recibido con sonoros aplausos por la bancada socialista.

Los diputados de Podemos, formación heredera del movimiento antiausteridad de los “indignados” que entrará por primera vez al Gobierno, estallaron en gritos de “Sí, se puede”. Su líder, Pablo Iglesias, lloró emocionado.

“España abre un tiempo para reivindicar el diálogo y la política útil. Un Gobierno para todas y todos que amplíe derechos, restaure la convivencia y defienda la justicia social”, se congratuló Sánchez en Twitter.

La nueva alianza llega al poder con un programa netamente de izquierda, que propone aumentarles los impuestos a los más ricos, desmontar la controvertida reforma laboral y aumentar los salarios, para disgusto de la patronal.

Altamente simbólica y muy esperada por los sindicatos, la primera medida del acuerdo de gobierno entre el Partido Socialista (PSOE) y Podemos busca la derogación parcial de la reforma del mercado laboral de 2012, emblema del precedente Gobierno conservador.

El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy atribuyó principalmente a la reforma la caída del desempleo después de la crisis, en razón de la gran flexibilidad que les otorgaba a los empleadores, autorizados a despedir trabajadores sin motivo económico.

Pero para sus detractores, catapultó la precariedad en un país que ostenta el récord europeo en cuanto a tasa de contratos temporales.

Llegado al poder a mediados de 2018 mediante una moción de censura que desbancó a Rajoy, Sánchez perdió un primer voto de confianza el domingo en la Cámara baja al carecer de una mayoría absoluta de 176 de los 350 diputados.

Criticado en duros términos por la oposición de derecha y extrema derecha, se impuso finalmente ayer, sostenido por el PSOE, Podemos, los nacionalistas vascos del PNV y otros pequeños partidos regionales.

En un Parlamento muy fragmentado, fue clave la abstención de la formación independentista Izquierda Republicana de Cataluña (ERC). “Personalmente, me importa un comino la gobernabilidad de España”, afirmó la diputada Montse Bassa, pidiendo la libertad de los nueve líderes separatistas condenados en octubre a largas penas de prisión por el intento de secesión de Cataluña en 2017, entre ellos su hermana Dolors.

En el marco del acuerdo para que ERC permitiera la investidura de Sánchez, el Gobierno central y el Ejecutivo regional catalán, controlado por los independentistas, deben instalar en dos semanas “una mesa de diálogo” para “encauzar el conflicto político” en la rica región nororiental de 7,5 millones de habitantes.

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