Brasilia (AFP, EFE, ANSA) - La popularidad de Luiz Inácio Lula da Silva cayó al menor nivel de toda su presidencia, tras seis meses de una erosiva crisis política que pone en seria duda su reelección en octubre del año próximo.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Según una encuesta de CNT/Sensus divulgada ayer -la más tradicional y reputada de cuantas miden el apoyo al presidente-, 46,7% de los brasileños aprueba a Lula (50% en la encuesta de setiembre) y 44,2% lo desaprueba (39,4% en setiembre). El sondeo muestra que en las elecciones del año próximo Lula tendría que enfrentar un segundo turno electoral, cualquiera que sea su rival. En dicho ballottage, sería derrotado por el socialdemócrata José Serra (41,5% contra 37,6%). Serra es el actual alcalde de San Pablo, y Lula lo derrotó en las presidenciales de 2002. «Un 50% de aprobación se considera el límite para que un presidente sea reelecto. Si Lula mantiene los niveles de esta encuesta, es difícil la reelección», declaró el director de la encuestadora, Ricardo Guedes.
La aprobación de Lula cuando llegó al poder en enero de 2003 era de 83,6% y su erosión se acentuó con la crisis desatada en mayo, cuando su popularidad estaba en 60%.
En el centro de esa crisis está el gobernante Partido de los Trabajadores de Lula, que creó una millonaria contabilidad no declarada que el Congreso investiga si fue usada para pagar sobornos a sus aliados.
El gobierno en general presenta una evaluación positiva de 31,1% (35,8% en setiembre) y 29% negativa (24% en setiembre), mientras que 37,6% lo considera regular.
Los «dos factores que mantienen positiva la evaluación del gobierno son la estabilidad económica con generación de empleo y los programas sociales», que fueron la bandera de Lula en la campaña electoral, según el encuestador. Justamente ahora el ministro de Hacienda, Antonio Palocci, enfrenta un fuego cruzado fuera y dentro de su gobierno, con agudos cuestionamientos al rigor de la austera política económica con la que el gobierno logró la estabilidad (ver nota aparte). «Para revertir la pérdida de popularidad, Lula tendrá que revisar su ambigüedad respecto a su gran triunfo, que fue su política económica y Palocci como ministro de Hacienda», dijo el analista David Fleischer, profesor de la Universidad de Brasilia. «Justo ahora que iban a recoger los frutos de la austeridad, Lula parece que piensa en cambiar de rumbo» económico y prescindir de su ministro, agregó.
Otro aspecto perjudica a Lula en esas elecciones: el grado de rechazo. Es decir, 46,7% dijo que no votaría por él si las elecciones fuesen hoy (contra 39,3% en setiembre). «Hasta 35% de rechazo se considera dentro del juego político, pero con más de 40% nunca vimos a nadie reelegirse», dijo Guedes.
Dejá tu comentario