El riesgo de Chávez, "el matón petrolero"
«The Washington Post» es uno de los diarios estadounidenses más críticos hacia George W. Bush, pero no por ello dejó de denostar el agresivo discurso de Hugo Chávez de la semana pasada en la Asamblea General de la ONU. En un editorial de ayer («Huracán Chávez: ¿Qué es peor para la seguridad energética, un desastre natural o un matón petrolero?»), cuyos principales tramos se transcriben a continuación, explica que, más allá de las bravatas del presidente venezolano contra EE.UU., quienes realmente deben temer a su gobierno son los propios venezolanos.
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Los buques petroleros no son baratos, y China tendrá que construir refinerías especiales para procesar los crudos pesados que produce Venezuela. A pesar de lo vociferado por Chávez sobre la posibilidad de triplicar las exportaciones a China en tres años, Venezuela dependerá de los consumidores yanquis en el futuro previsible.
Con respecto a si el discurso salvaje de Chávez estimula los sentimientos antiestadounidenses, hay que decir que es irritante. Si él se asegura un asiento temporal en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, como espera hacerlo el mes próximo, sin duda hará la diplomacia de la ONU aún más desafiante de lo ya es.
Con todo, no son los Estados Unidos sino los propios concuidadanos de Chávez quienes más deben temer sus intenciones. Los tribunales de Venezuela, las organizaciones de medios de comunicación y los grupos de la sociedad civil han sido intimidados hasta la sumisión, y Chávez está hablando de un cambio constitucional que le permitiría permanecer en el poder indefinidamente. «La gente no debe ser privada de su derecho si desea reelegir a un compatriota, quienquiera que sea, tres, cuatro, cinco, seis veces», dijo recientemente.


