El sismo en Haití se cobró más víctimas que el tsunami de 2004

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A 100 días del devastador terremoto que azotó Haití, Naciones Unidas difundió un nuevo número de víctimas que oscila entre las 250.000 y 300.000. La cifra ya supera el total de muertos que se cobró a fines de 2004 el tsunami en el océano Índico, que terminó con la vida de unas 225.000 según la misma organización.

El 12 de enero, un sismo de 7 grados de magnitud en la escala de Richter golpeó la ciudad de Puerto Príncipe, capital del país más pobre de Latinoamérica. Desde un principio las autoridades reconocieron que sería difícil calcular la cantidad de víctimas, dado que el Palacio Presidencial, varios ministerios, el edificio de la misión humanitaria de la ONU en el país y la mayoría de los hospitales estaban destruidos.

"Ayer (miércoles) se cumplieron 100 días desde el sismo devastador que dejó entre 250.000 y 300.000 muertos, más 300.000 heridos y más de un millón sin hogar", declaró el jefe de la misión de ONU en Puerto Príncipe, Edmond Mulet.

Cinco años antes que la naturaleza golpease Haití, el 26 de diciembre de 2004, un sismo de 9.3 grados sacudió el norte de Sumatra y desató un catastrófico tsunami en la región. La tragedia afectó ciudades costeras y centros turísticos de 12 países. Al día de hoy, Naciones Unidas estima que unas 176.000 personas murieron y 49.000 permanecen desaparecidas, llevando el número de pérdidas humanas a 225.000.

Pese a que el sismo en Haití no fue seguido de un maremoto, y que su magnitud fue dos puntos menor que el terremoto en el Índico, el número de muertos supera en casi 50.000 las víctimas del tsunami de 2004.

La situación económica de las naciones afectadas en ambas tragedias y la velocidad con la que llegó la ayuda humanitaria fueron determinantes en la magnitud de ambas tragedias. Pero en Haití, las trabas burocráticas que surgieron entre los países que cooperaron en el rescate de sobrevivientes y los intereses políticos que se mezclaron con las tareas de rescate afectaron el número de pérdidas humanas.

Mulet estimó que "Haití va por buen camino" en lo que respecta al proceso de reconstrucción, pero que hay que "mostrar un optimismo prudente". A su vez, exhortó a no "subestimar la amplitud de la tarea y de los desafíos a los que se enfrenta Haití".

Las palabras del jefe de la misión humanitaria dejan ver que aún hay mucho por hacer en el empobrecido país. Haití no sufrió las catastróficas consecuencias de un tsunami, pero, por el momento, lleva una triste ventaja sobre el desastre natural asiático.

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