El turco que atentó contra Juan Pablo II realizó una visita sorpresa a su tumba
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Agca se hizo presente en San Pedro con un ramo de rosas blancas.
Lobos Grises, un grupo de extrema derecha vinculado al tráfico de drogas.
Agca relató a los magistrados que había sido contrastado por los servicios secretos búlgaros por cuenta del KGB soviética, con el fin de detener a Solidarnosc, el sindicato polaco que encabezaba Lech Walesa, apoyado por el Papa.
Luego en aula judicial se retractó y se proclamó a Jesucristo. Más tarde cambió de versión. Sobre el atentado nunca se supo la verdad.
En 2000, el entonces presidente de Italia, Carlo Azeglio Ciampi, le concedió la gracia luego de que el Vaticano se declaró "no contrario".
Fue extraditado a Estambul, Turquía, y alojado en una prisión de máxima seguridad. Tenía que cumplir allí diez años de prisión por el asesinato del periodista Abdi Ipekci.
Dejó la cárcel en Turquía el 18 de enero del 2010. En el momento de ser liberado declaró que en realidad era Cristo y quería reescribir la Biblia.
En los días de la canonización de Juan Pablo II volvió a hablar en una entrevista con ANSA. "Quería matar verdaderamente a Wojtyla, su salvación fue un milagro", indicó.
En esa entrevista, Agca de algún modo había anunciado esta "visita" al Vaticano.
"Quisiera visitar la tumba de Juan Pablo II, que me visitó en la cárcel. No pude participar en sus exequias y por ende quisiera rendirle homenaje como a un hermano espiritual", indicó a ANSA y agregó, entonces, que el gobierno no le concedía la visa.
Justo este sábado, día en el cual el autor del atentado al papa depositó flores ante su tumba, tiene lugar el 31 aniversario del encuentro entre Agca y su víctima el 27 de diciembre de 1983. Ese día, Wojtyla visitó al "lobo gris" en la cárcel romana de Rebibbia. En el encuentro ambos hablaron solos durante largo tiempo.
Juan Pablo II había perdonado personalmente en dos ocasiones a su agresor. La primera vez lo hizo durante la internación en el policlínico Gemelli de Roma, tras ser herido por tiros al abdomen, un brazo y la mano.
La segunda cuando el Papa encontró al turco en la prisión italiana. En esa ocasión, como buen cristiano, le renovó su perdón.



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