14 de febrero 2008 - 00:00

En agonía la gallina de los huevos de oro: PDVSA

Todas las extravagancias domésticas e internacionales de Hugo Chávez no tienen otra base que el petróleo de Venezuela. Países y dirigentes que a un Chávez pobre no le darían ni la hora se rinden ante él, que reparte por el mundo dinero a cambio de sustento político a su gobierno. En el informe que sigue se muestra cómo esa gallina de los huevos de oro que es el petróleo venezolano también está en emergencia por la incapacidad política y técnica que tiene el gobierno para sacar provecho de ese recurso.

En agonía la gallina de los huevos de oro: PDVSA
Caracas - No le cierran las cuentas a PDVSA, la estatal petrolera venezolana. Resultaextraño: con el precio internacional del petróleo por encima de los u$s 90 y una producción diaria de 2,4 millones de barriles, a PDVSA no le debería ir mal. Pero en los últimos 12 meses, aumentó en 449% el saldo de su deuda.

La cifra del rojo actual es preocupante: u$s 16.000 millones, cinco veces más que los u$s 2.914 millones de 2006. El ministro de Energía de Venezuela y a la vez titular de PDVSA, Rafael Ramírez, justifica ese salto en el monto de la deuda con el aumento del patrimonio en los yacimientos de la Faja del Orinoco durante el ejercicio 2007. Un eufemismo, desde ya, para referirse al retiro forzado que el gobierno de Hugo Chávez impuso a las petroleras transnacionales que allí operaban, como socias de PDVSA. A principios de 2007, Venezuela «invitó a retirarse» a la británica BP, las norteamericanas Conoco Philips, Chevron y Exxon Mobil, además de la noruega Statoil y la francesa Total. El argumento de Ramírez resulta débil entre los números del incremento patrimonial con el engrosamiento de la deuda: apenas 2%, al pasar de u$s 53.103 a 53.854 millones entre un año y otro.

Otros guarismos seguramente muestren mejor la situación actual de la petrolera. A lo largo de 2007, PDVSA y sus filiales externas contrajeron una deuda nueva de 13.124 millones de dólares. En el mismo período, el índice deuda/patrimonio del holding se elevó a 29,72%. Sus activos consolidados -de acuerdo con datos de su página Web-ya llegan a 106.999 millones de dólares, lo que refleja un alza de 32,8% respecto del año anterior (26.470 millones más que en 2007). En cuanto a las inversiones realizadas durante el año pasado, PDVSA destinó u$s 8.261 millones al plan Siembra Petrolera, el nuevo proyecto de exploración, producción y refinación para gas y crudo, sobre todo para las reservas de la Faja del Orinoco. Además, desembolsó 1.197 millones de dólares en la adquisición ( estatización) de Electricidad de Caracas y otras compañías eléctricas y destinó otros 620 millones de dólares para distintos proyectos de infraestructura eléctrica. Dentro de esa ola estatizadora de 2007, de las arcas de PDVSA salieron además 110 millones de dólares para la compra de las compañías de gas envasado Vengas y Tropigas.

  • Deudas saldadas

  • Hasta aquí el carrito de compras. En cuanto a las deudas saldadas durante el ejercicio anterior, PDVSA cumplió en pagar 1.370 millones de dólares por inversiones en los proyectos Cerro Negro y Ameriven, ambos en la Faja del Orinoco. Cerro Negro es uno de los yacimientos que PDVSA tenía en sociedad con Exxon Mobil, hasta que la obligó a retirarse del negocio. Y así se ganó un pleito con la norteamericana. Fenomenal dolor de cabeza.

    Hay que repasar ahora las ventas. Durante los 12 últimos meses, PDVSA vendió alrededor de 2.000 millones en activos, incluyendo, entre otros, 41,2% de la participación de Citgo (su filial norteamericana) en la refinería Lyondell en Houston, además de otras dos refinerías más chicas en Estados Unidos y los depósitos de almacenamiento Borco en Bahamas. Robert Bottome, titular-de la consultora Veneconomía y uno de los economistas más lúcidos de Venezuela, se muestra preocupado por la situación financiera de la petrolera. «Con el precio del petróleo marcando máximos históricos, estas ventas son un indicio claro de que en PDVSA y, por consiguiente, en el gobierno central, están cortos de dinero», señala.

    Para el economista, el gobierno chavista sigue publicando cifras que buscan mostrar que sus cuentas fiscales están en orden, «pero sus acciones sugieren otra cosa». PDVSA, la gallina de los huevos de oro, está hoy pagando los platos rotos. Nuevos impuestos, un mayor endeudamiento y ventas de activos hacen pensar que «el gobierno está raspando la olla: se esfuerza por manejar un déficit fiscal que se está saliendo de control».

  • Urgencia

    Aunque existen otras variables macroeconómicas que indicarían que la cuestión va más allá de un desajuste fiscal.

    El problema es la urgencia de cash. Seria urgencia. Primero, como publicara este diario en su edición del 18 de enero, ya PDVSA le pidió auxilio a Citgo en diciembre pasado: un adelanto de 1.000 millones de dólares a cuenta de crudo para entregar este año. También, apunta Bottome, la línea de crédito de u$s 1.000 millones otorgada en 2006 por un grupo de bancos (intermedió el francés BNP Paribas), tuvo que ser prorrogada por un año más, luego de que el 30 de enero venciera el plazo inicialmente concedido a la estatal. A eso se agrega que, en las primeras semanas del año, PDVSA le vendió a Japón crudo a futuro por valor de u$s 3.500.

  • Embargo

    La necesidad de tener un cash flow saludable se hace cada día más urgente. Sobre todo ahora que la norteamericana Exxon consiguió interponer un embargo para los activos de la venezolana en Nueva York y Londres, las plazas donde se cotiza el barril de crudo. Hace una semana, casi en coincidencia con la medida judicial, PDVSA anunció la venta al contado de 16 millones de barriles de fuel oil (por apenas u$s 1.000 millones). Según los expertos, una acumulación de fuel oil en cantidades tan enormes habla del agónico estado de las refinerías venezolanas (el fuel es petróleo con poca refinación, es el residual del proceso en una refinería). También en Caracas se habla hoy de un préstamo, otorgado por un club de bancos y que ya estaría concedido, por valor de u$s 10.000 millones. El apremio de PDVSA es la inversión de u$s 15.000 millones programada para este año en el Plan Siembra Petrolera.

    La estatal petrolera tiene cada vez menos capacidad para generar el dinero que el gobierno requiere para sus gastos. Se debe, en parte, a la incapacidad de la compañía para mantener y aumentar la capacidad de producción. Como en latitudes más al Sur, es por falta de inversión. También se debe a que la industria ha sido incapaz de reemplazar los 20.000 gerentes y técnicos que fueron despedidos porque no estaban comprometidos con la revolución bolivariana. Y, finalmente, también se debe a que el gobierno de Chávez ha despojado a la mayoría de sus socios extranjeros de la capacidad, y responsabilidad de operar las instalaciones que esos mismos socios habían establecido durante la década que va desde mediados de los 90 hasta mediados de la década del 2000.

    La necesidad tiene cara de hereje. Marta Colomina, periodista radial en Caracas y columnista los domingos en el diario «El Universal» cree que PDVSA ya se está arrodillando nuevamente ante las grandes transnacionales. Firmó contratos con Shell (para reactivar la agónica producción de los yacimientos del Occidente venezolano) y no sería extraño que, a pesar del pleito, terminase llamando otra vez a la Exxon y a otros monstruos del Imperio. ¿Hay un mayor RIP que esto para la agonizante revolución?
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