En agonía la gallina de los huevos de oro: PDVSA
Todas las extravagancias domésticas e internacionales de Hugo Chávez no tienen otra base que el petróleo de Venezuela. Países y dirigentes que a un Chávez pobre no le darían ni la hora se rinden ante él, que reparte por el mundo dinero a cambio de sustento político a su gobierno. En el informe que sigue se muestra cómo esa gallina de los huevos de oro que es el petróleo venezolano también está en emergencia por la incapacidad política y técnica que tiene el gobierno para sacar provecho de ese recurso.
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Para el economista, el gobierno chavista sigue publicando cifras que buscan mostrar que sus cuentas fiscales están en orden, «pero sus acciones sugieren otra cosa». PDVSA, la gallina de los huevos de oro, está hoy pagando los platos rotos. Nuevos impuestos, un mayor endeudamiento y ventas de activos hacen pensar que «el gobierno está raspando la olla: se esfuerza por manejar un déficit fiscal que se está saliendo de control».
Aunque existen otras variables macroeconómicas que indicarían que la cuestión va más allá de un desajuste fiscal.
El problema es la urgencia de cash. Seria urgencia. Primero, como publicara este diario en su edición del 18 de enero, ya PDVSA le pidió auxilio a Citgo en diciembre pasado: un adelanto de 1.000 millones de dólares a cuenta de crudo para entregar este año. También, apunta Bottome, la línea de crédito de u$s 1.000 millones otorgada en 2006 por un grupo de bancos (intermedió el francés BNP Paribas), tuvo que ser prorrogada por un año más, luego de que el 30 de enero venciera el plazo inicialmente concedido a la estatal. A eso se agrega que, en las primeras semanas del año, PDVSA le vendió a Japón crudo a futuro por valor de u$s 3.500.
La necesidad de tener un cash flow saludable se hace cada día más urgente. Sobre todo ahora que la norteamericana Exxon consiguió interponer un embargo para los activos de la venezolana en Nueva York y Londres, las plazas donde se cotiza el barril de crudo. Hace una semana, casi en coincidencia con la medida judicial, PDVSA anunció la venta al contado de 16 millones de barriles de fuel oil (por apenas u$s 1.000 millones). Según los expertos, una acumulación de fuel oil en cantidades tan enormes habla del agónico estado de las refinerías venezolanas (el fuel es petróleo con poca refinación, es el residual del proceso en una refinería). También en Caracas se habla hoy de un préstamo, otorgado por un club de bancos y que ya estaría concedido, por valor de u$s 10.000 millones. El apremio de PDVSA es la inversión de u$s 15.000 millones programada para este año en el Plan Siembra Petrolera.
La estatal petrolera tiene cada vez menos capacidad para generar el dinero que el gobierno requiere para sus gastos. Se debe, en parte, a la incapacidad de la compañía para mantener y aumentar la capacidad de producción. Como en latitudes más al Sur, es por falta de inversión. También se debe a que la industria ha sido incapaz de reemplazar los 20.000 gerentes y técnicos que fueron despedidos porque no estaban comprometidos con la revolución bolivariana. Y, finalmente, también se debe a que el gobierno de Chávez ha despojado a la mayoría de sus socios extranjeros de la capacidad, y responsabilidad de operar las instalaciones que esos mismos socios habían establecido durante la década que va desde mediados de los 90 hasta mediados de la década del 2000.
La necesidad tiene cara de hereje. Marta Colomina, periodista radial en Caracas y columnista los domingos en el diario «El Universal» cree que PDVSA ya se está arrodillando nuevamente ante las grandes transnacionales. Firmó contratos con Shell (para reactivar la agónica producción de los yacimientos del Occidente venezolano) y no sería extraño que, a pesar del pleito, terminase llamando otra vez a la Exxon y a otros monstruos del Imperio. ¿Hay un mayor RIP que esto para la agonizante revolución?



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