En medio de incidentes, sepultaron los restos del disidente cubano
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Sepultaron los restos del disidente cubano Orlando Zapata.
"No admito mensajes de Raúl Castro de condolencias para esta madre. Ustedes me asesinaron premeditamente a mi hijo", sentenció Tamayo, según la cual su casa está vigilada por decenas de agentes.
Tras el deceso, un centenar de disidentes fueron detenidos temporalmente, en estaciones de policía y en reclusión domiciliaria. "Ha habido muchas detenciones, así el gobierno buscó desdibujar el funeral", dijo este jueves Elizardo Sánchez, de la ilegal Comisión de Derechos Humanos.
La policía se apostó cerca de la casa de Tamayo, la funeraria, el cementerio y la entrada al pueblo, Berta Soler, de las Damas de Blanco -esposas de prisioneros- y quien fue a Banes con opositores como Martha Beatriz Roque.
Mientras en La Habana algunos opositores colocaron lazos negros en las puertas de sus casas y velas frente a la foto de Zapata, como en la vivienda de Laura Pollán, líder de las Damas de Blanco, donde se abrió un libro de condolencias, con 135 firmas hasta este jueves.
"Que esta atrocidad arroje luz sobre los presos de conciencia y por motivos políticos que aún están en las cárceles cubanas", escribió la bloguera Yoani Sánchez.
Reconocido por Amnistía Internacional en su lista de 65 prisioneros de conciencia, de los 200 presos políticos que según la disidencia hay en Cuba, Zapata es el primero que muere en la cárcel desde que en 1972 falleció el disidente Pedro Luis Boitel, tras 53 días en huelga de hambre.
La muerte de Zapata motivó el reclamo de liberación de presos políticos por parte del jefe del gobierno español José Luis Rodríguez Zapatero -cuyo país preside la Unión Europea-, la secretaria de Estado Hillary Clinton, y los gobiernos de Francia y Canadá.
De América Latina sólo reaccionó Lula, quien dijo lamentarla "profundamente", y el presidente electo de Chile, Sebastián Piñera, quien lanzó una "enérgica condena", al igual que el exilio cubano en Madrid y Miami.
El parlamento checo guardó un minuto de silencio y el ex presidente polaco y Nobel de la Paz, Lech Walesa, instó a los a otros laureados "a emprender acciones comunes para presionar al régimen" cubano.
"Pido a los países que aprieten la mano, que no tengan concesión ni con Fidel ni con Raúl ni con toda su descendencia", manifestó Tamayo.
El gobierno rechaza que en Cuba existan presos políticos y señala que quienes están detenidos afrontan cargos por actos contra la seguridad del Estado y de la población.



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