En Pakistán sucede a Bhutto su hijo
-
EEUU invirtió u$s25.000 millones en la guerra con Irán hasta el momento
-
Reapareció Jameneí: desafió a Trump y amenazó a EEUU con el poder nuclear iraní
Fundado en 1967 por el padre de la ex primera ministra, Zulfikar Ali Bhutto -a quien asesinaron una década después-, el PPP era el principal partido de oposición en el Parlamento saliente y tiene su principal apoyo en la provincia de Sindh. «Continuaré la lucha por la democracia», aseguró con voz firme Bilawal tras conocerse la decisión. «Mi madre siempre dijo que la democracia es la mejor venganza», añadió.
Al igual que el PPP, un portavoz de la Liga Musulmana, liderada por el también ex primer ministro Nawaz Sharif, aseguró que la formación participará en los comicios generales del 8 de enero.
Sin embargo, el partido que apoya al presidente paquistaní, Pervez Musharraf, suspendió su campaña electoral para las legislativas y aumentó así la posibilidad de que sean aplazadas.Es «más que probable» que la cita sea retrasada seis u ocho semanas, dijo Tariq Azim Khan, alto funcionario de la Liga Musulmana de Pakistán.
Según trascendió, la Comisión Electoral mantendrá hoy una reunión de emergencia en la que se espera que se decida el calendario electoral tras el asesinato de la líder opositora.
El crimen dejó un país paralizado e inmerso en la incertidumbre. «¿Quién fue? ¿Quién la mató?», dijo el joven Hafiz, repitiendo la pregunta que se hacen el resto de sus compatriotas. Para los miles de manifestantes que diariamente copan las calles en las principales ciudades, la respuesta está en el Gobierno y los sectores conservadores del Ejército que siempre detestaron al clan Bhutto.
Los aliados de Al-Qaeda en Pakistán contribuyeron a aumentar las dudas al negar cualquier participación en el atentado y apuntar directamente a los servicios secretos locales. El comandante islámico Mehsud, atrincherado con sus hombres en las zonas tribales fronterizas con Afganistán, adornó su desmentido aludiendo a un supuesto código moral de su grupo: «No estoy implicado en este atentado. Lo niego rotundamente. Las tribus tienen sus propias costumbres y nosotros no atacamos a mujeres».
El partido de Bhutto fue aun más lejos al acusar directamente a Musharraf de no haber atendido sus peticiones de crear un cordón policial de refuerzo para proteger a su líder y de estar encubriendo la verdad con la manipulación de las pruebas. «Es una ofensa para la nación y para su familia», decía Sherry Rehman, portavoz del PPP, con el que Bhutto iba a tratar de ganar el tercer mandato de su carrera tras regresar del exilio.
La indignación popular desbordó a la policía, que se ha visto obligada a pedir el refuerzo de hasta 16.000 soldados, después de que los manifestantes quemaran medio centenar de comisarías, 17 estaciones de tren, más de 600 autos y cientos de comercios.
Ante estas presiones, Musharraf, el principal aliado de EE.UU. en la región, anunció que «considerará» la posibilidad de recurrir a una investigación internacional para esclarecer el asesinato, tras una conversación telefónica con el primer ministro británico Gordon Brown.




Dejá tu comentario