Londres (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - El primer ministro británico, Tony Blair, podría enfrentar hoy la mayor rebelión en filas laboristas desde la invasión de Irak, cuando el Parlamento vote la renovación de la fuerza de disuasión nuclear del país.
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Un total de 105 diputados, entre ellos más de 60 laboristas y varios parlamentarios liberal demócratas incluido su líder, Menzies Campbell, respaldarían una enmienda que reclama más tiempo para debatir la propuesta antes de tomar la decisión definitiva. En el laborismo existe escepticismo en torno del proyecto debido a que fue de los factores que contribuyeron a la derrota del partido en las elecciones de 1983 y 1987.
El gobierno movilizó todos sus recursos en un intento desesperado de impedir que se extienda la rebelión y Blair sufra la humillación de tener que depender de la oposición conservadora para imponerse en la votación.
Detonante
La decisión laborista se explica por el aparente deseo del primer ministro, que se comprometió a abandonar el poder este mismo año, de dejar el tema cerrado antes de que asuma su sucesor, probablemente el actual secretario de Finanzas, Gordon Brown. Este último, sin embargo, apoya también la modernización de la flota nuclear británica, basada en los submarinos de la clase Vanguard, y ha tratado durante los últimos días de convencer a sus partidarios de que no se sumen a la rebelión.
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